El Obispado de Salamanca adquirirá el antiguo colegio Jesuitinas de Peñaranda

El antiguo colegio se encuentra situado en la calle Nuestra Señora. /
El antiguo colegio se encuentra situado en la calle Nuestra Señora.

El inmueble, que fue un centro educativo inaugurado en el año 1875, está bajo la administración del patronato del asilo

CECILIA HERNÁNDEZ

El Obispado de Salamanca tiene intención de comprar el antiguo colegio de las Jesuitinas en la calle Nuestra Señora de Peñaranda de Bracamonte, inmueble que es el centro parroquial de la ciudad.

Así se desprende de la modificación de las normas urbanísticas que se ha llevado a cabo para facilitar esta adquisición. Actualmente, este centro parroquial, aunque presta funciones -como su nombre indica- a la parroquia de San Miguel Arcángel, pertenece al patronato de la fundación de doña Elisa Muñoz Rodríguez, benefactora peñarandina fallecida en 1927.

El emblema de ese patronato es la residencia asilo del Sagrado Corazón y del Patriarca San José, que hace pocos meses sufrió un cambio fundamental en el que había sido su desarrollo de los últimos 80 años.

El abandono de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl de las funciones que prestaban en la residencia, supuso el inicio de un nuevo tiempo en esta residencia, gestionada por el patronato de la fundación. Aunque desde hacía tiempo contaba ya con trabajadoras seglares, la marcha de las seis hermanas que aún quedaban implica la mayor necesidad de recursos económicos, si bien no a corto plazo, si en un futuro más o menos cercano.

Ahí es donde aparecen como importantes la decisión del Obispado de hacerse con lo que ya, de todos modos, es un edificio que tiene un uso eclesial, pues funciona como centro parroquial desde hace décadas. Se trata del antiguo colegio de las Hijas de Jesús, fundado por la propia Madre Cándida en el año 1875 y que sirvió para la educación de niñas durante más de medio siglo, hasta el abandono por parte de las hermanas del edificio que, desde entonces, quedó bajo la administración de la fundación de Elisa Muñoz y la parroquia de Peñaranda. Pero aún hoy, casi un siglo después de la desaparición del colegio, el inmueble sigue siendo conocido por todos los peñarandinos como las Jesuitinas.

La intención del Obispado parece ser la de regularizar esta situación, ya que, prácticamente desde la marcha de las Hijas de Jesús, este antiguo colegio ha sido utilizado como centro parroquial por los diversos sacerdotes que han ejercido su ministerio en Peñaranda de Bracamonte. En sus aulas se imparten las catequesis, tanto de comunión como de confirmación, y allí se reúnen grupos parroquiales como puede ser el de Fe y Arte, coordinado desde el arciprestazgo. También en las Jesuitinas tiene su sede Cáritas Peñaranda, que cuenta con un despacho donde se atiende a las personas que llegan buscando ayuda y con el aula o sala de reuniones de lo que fue la antigua capilla del colegio para los talleres de costura o las actividades con niños que se realizan desde la organización católica. Es destacable que a lo largo de estos años el antiguo colegio ha sido objeto de varias reformas, que han cuidado de su estructura y aspecto externo.

Historia del asilo

Por su parte, la residencia-asilo del Sagrado Corazón de Jesús y del Patriarca San José presta servicios a los peñarandinos y a los habitantes de la comarca desde hace cerca de 80 años. Como explicó el sacerdote Antonio Marcos, su capellán, con ocasión de la despedida de las Hijas de la Caridad el pasado verano, han sido muchos los avatares pasados por este lugar, que se creó a través de las disposiciones testamentarias de la recordada doña Elisa Muñoz Rodríguez. Mujer con fortuna pero desgraciada en su vida personal, legó todo su patrimonio a causas sociales y a la creación de este asilo en una alameda de su propiedad a las que entonces eran afueras de Peñaranda.

La residencia comenzó a funcionar en 1935, pero poco después hubo de convertirse en hospital por el inicio de la Guerra Civil y, finalizado el conflicto bélico, tuvo que acoger a los peñarandinos que se quedaron sin nada tras la explosión del Polvorín en julio de 1939, luctuoso suceso del que recientemente se cumplieron 75 años.

Poco a poco, tras aquellos convulsos y complicados inicios, el asilo recuperó la función para la que fue creado por el testamento de doña Elisa y así permaneció durante décadas, hasta que en este 2014 llegó la hora de despedir a las últimas seis monjas que allí residían.

El patronato intentó de todas las maneras convencer a la orden religiosa para que no tomara esa decisión, pero la edad avanzada de las hermanas y la sequía vocacional, obligaron a dar el paso que nadie quería.