Juan Antonio Pérez, novillero salmantino que triunfó en el concurso de ‘El Juli’

Juan Antonio Pérez brindándole el toro a El Juli en el certamen celebrado en Málaga, en el que fue el triunfador. /
Juan Antonio Pérez brindándole el toro a El Juli en el certamen celebrado en Málaga, en el que fue el triunfador.

Fue uno de los 16 seleccionados para participar en el certamen en Málaga tras pasar una serie de pruebas a las que se presentaron más de 200 participantes

MARÍA JESÚS GUTIÉRREZ / WORD

Se puede decir, en cierta medida, que la afición de Juan Antonio Pérez Pinto por los toros es de cuna y que viene vinculada al lugar donde creció, ya que desde los primeros meses de vida estuvo viviendo en una finca de ganado bravo, en El Puerto de la Calderilla, donde se encuentran los astados de la ganadería de El Pilar. Finca que se encuentra en el término municipal de Tamames, en la que trabajaba su padre. Allí estuvo sus primeros 5 años de vida, para trasladarse posteriormente, también por el trabajo de su padre, a otra finca de ganado bravo perteneciente a la ganadería de José Cruz, en la que actualmente vive y que se encuentra a 10 kilómetros de Ciudad Rodrigo. Así, sus 21 años de vida, en cierta forma, siempre han estado ligados al ganado bravo.

Juan Antonio Pérez es el mayor de tres hermanos, pues tiene dos hermanas más pequeñas llamadas Laura y Lorena. La gran afición que tiene este joven a los toros es algo que comparte con toda su familia, tanto con sus hermanas como con sus padres, Juan Antonio Pérez González y María de los Ángeles Pinto González.

Una afición que el propio novillero describe señalando que «mi padre como entendido en el tema quiere que me arrime como un perro; mi madre no es muy entendida pero lo vive con mucha intensidad; mientras que mis hermanas, la grande ya tiene 14 años y es muy aficionada, y la pequeña, Lorena, ya empieza a coger trapos y a ponerse a torear conmigo por casa».

Tras toda una vida vinculada al mundo taurino, Juan Antonio Pérez explica que este año no ha sido «la temporada que uno quiere y desea», pero por otro lado sí que ha sido «la temporada más especial que he podido tener hasta el momento», y todo ello porque empezó muy bien, pero no se ha desarrollado como le hubiera gustado. Sin embargo, el hecho de que haya sido especial se debe a que el maestro Julián López El Juli saco un concurso de novilleros sin caballos donde se seleccionaban a 16 jóvenes, para poder participar en él había que pasar una serie de diferentes casting y pruebas, a las que se presentaron más de 200 novilleros de toda España y el joven novillero salmantino fue uno de esos 16. «La verdad es que fue muy bonito» y si a eso se le suma que fue «una novillada en Málaga y televisada por Canal + toros, hace que se viva de una forma más especial, además de ser un buen trampolín», explica Juan Antonio Pérez, quien recuerda la jornada señalando que «esa tarde fue muy bonita porque se respiraba un ambiente especial y además fui el triunfador de la tarde».

Después, como él mismo señala, «hubo tardes en las que, no sabes por qué y cómo, no te encuentras y entonces no salen las cosas como uno quiere, pero gracias a Dios eso me paso solo una tarde y después hubo muchas tardes con novillos excelentes mal rematados con la espada, pero otros novillos que me han salido muy buenos y los he cuajado, disfrutado y bien matado, y el broche de despedida no pudo ser mejor, con los máximos trofeos de dos orejas y rabo».

Una temporada en la que Juan Antonio Pérez ha demostrado que «está muy cuajado y es un torero clásico», explica el director de la Escuela de Tauromaquia, José Ignacio Sánchez, quien señala que a Pérez «le gusta el toreo puro, torear muy largo... del estilo de la Escuela castellana».

Así, sin prisa pero sin pausa y poco a poco, Juan Antonio Pérez se está labrando un futuro en el mundo del toreo.