Esófago de Barret, el gran desconocido

Juan Carlos Hernández Corredera es el presidente, a nivel nacional, de la Asociación de Enfermos de Esófago de Barret. /
Juan Carlos Hernández Corredera es el presidente, a nivel nacional, de la Asociación de Enfermos de Esófago de Barret.

Quince personas al año, de las 3.000 que lo padecen, pueden desarrollar un cáncer

SANDRA BAZ / WORD

El alcohol, las comidas copiosas y el tabaco son los perfectos aliados del síndrome de Barret que se oculta tras un simple ardor de estómago o tras ninguna sintomatología aparente.

Juan Carlos Hernández Corredera y otros muchos que han padecido esta enfermedad decidieron, a través de Internet, crear la Asociación de Enfermos de Esófago de Barret. Asenbar nació en 2010 con el propósito de unir esfuerzos frente a este síndrome al encontrarse con «un gran desconocimiento de toda la problemática que envuelve esta afección» por parte de los enfermos que la sufren, de sus familiares y del propio personal médico. «Nos encontrábamos con que los médicos conocían del esófago de Barret lo que se estudia en la carrera pero no estaban al corriente de los nuevos tratamientos y avances del trastorno. El gastroenterólogo nos decía que nos tomásemos un Almax cuando es una enfermedad precancerígena si el ardor no se trata a tiempo con la medicación oportuna», señala Juan Carlos.

Los datos

60.000
Personas que padecen acidez en la provincia de Salamanca.
3.000
Son susceptibles de padecer esófago de Barret.
15
Personas, al año, pueden acabar desarrollando la enfermedad.
98%
Con el tratamiento adecuado se cura en un porcentaje muy alto de los casos.

Los afectados por la enfermedad llevaban años contactando, a través de foros de Internet, y poniéndose al corriente de los nuevos tratamientos y de los últimos avances en investigación hasta que decidieron crear una asociación a nivel nacional para «difundir y hacer llegar a los propios especialistas la información que ellos necesitaban», comenta el presidente de Asenbar. Actualmente más de 600 socios forman parte de esta asociación, «estamos muy bien posicionados a nivel nacional e incluso somos referencia a nivel internacional».

El esófago de Barret es una condición que afecta a una parte del aparato digestivo y que está relacionado con la acidez y el reflujo. «El 20% de la población tiene acidez o reflujo, ese porcentaje es susceptible de tener la enfermedad porque el ácido áspero puede acabar formando una herida que al seguir recibiendo los gases del estómago puede evolucionar negativamente y convertirse en un cáncer de esófago», dice Juan Carlos y añade, «el problema es que mucha gente se ha acostumbrado a tener ardor, no acude al médico, y desconoce que padece la enfermedad».

Afectados

La afección se detecta con «una simple endoscopia». Juan Carlos calcula que unas 60.000 personas sufren reflujo en la provincia de Salamanca, de las cuales 3.000 son susceptibles de tener esófago de Barret, de los cuales el 0.5% podría acabar con un pronóstico indeseado, «unas 15 personas al año pueden desarrollar un cáncer, yo fui uno de ellos», afirma.

Hernández Corredera aconseja a las personas que tengan reflujo o acidez desde hace mucho tiempo que se hagan una revisión médica. El tratamiento es muy efectivo pero, «el problema es que muchos médicos no saben que hacer con un paciente en estado avanzado», señala. Las técnicas más eficaces son el tratamiento por radiofrecuencia (RFA) de la zona afectada y la combinación de ésta con la resección endoscópica de la mucosa (REM), la combinación de las dos técnicas tiene una efectividad del 98%.

Con intención de difundir la enfermedad y ayudar a los pacientes, en 2011, editaron 18.000 ejemplares del libro Preguntas y respuestas más frecuentes en Esófago de Barrett, elaborado por el doctor José Miguel Esteban, del servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, y el doctor Adolfo Parra, del departamento de Gastroenterología del Hospital Universitario Central de Asturias, que han hecho llegar a los especialistas de digestivo a través de los visitadores médicos.

El prototipo de la persona que padecen la enfermedad es: «hombre blanco, de origen caucásico, de unos 50 años, con sobrepeso, con hábitos de vida poco saludables y que consume alcohol y tabaco», señala Juan Carlos. Las personas que tienen hernia de hiato también son muy susceptibles de acabar sufriendo la enfermedad, pero hay otra parte de la población que nunca han tenido reflujo y que sin embargo también padecen la enfermedad. Asenbar ha firmado un acuerdo con el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) que depende del Ministerio de Sanidad. El estudio se centra en la investigación de dos líneas de trabajo, descubrir porque avanza la patología y si existen componentes genéticos en su causa.

Las personas que no tienen acidez y que sin embargo sufren la enfermedad, no tienen ningún modo saberlo a no ser que, por otro motivo, acudan al especialista digestivo o le hagan una endoscopia, «en algunos casos no hay ninguna alarma, el único que puede sospechar que tiene el mal es el que tiene acidez y reflujo», afirma el presidente de Asenbar.

Por esta razón, la asociación ha diseñado unos carteles, que van a hacer llegar a las consultas de los médicos, en los que dice que las personas que sufrenardores, reflujo, acidez, tos crónica o regurgitaciones acudan al gastroenterólogo para hacerse una prueba.