Tres errores condenan al Real Valladolid Juvenil ante el Móstoles

Alvi del Real Valladolid intenta superar a Sergio y Ariel del CD Móstoles/ G. Villamil
Alvi del Real Valladolid intenta superar a Sergio y Ariel del CD Móstoles / G. Villamil

Los de Ricardo López no tuvieron acierto de cara a portería, en un partido donde se anuló dos goles a los blanquivioletas

ENRIQUE IBÁÑEZ HUERTAValladolid

El Juvenil A del Real Valladolid cayó frente al Club Deportivo Móstoles en un partido donde los de Ricardo López tuvieron las oportunidades pero no así el acierto para poder culminarlas. Un partido muy irregular y falto de juego de los locales, que se vieron superados por la defensa de los madrileños, sobre todo en la segunda parte, tras el 1 a 2 en el marcador. Tres jugadas aisladas de los visitantes y dos goles anulados sentenciaron a los blanquivioletas

1 Real Valladolid Juvenil

Maxi, Iker, Casado (Díaz; min 45), Cerro, Héctor, Prada, Camilo (min 64; Cada), Maroto, Slany, Iglesias (min 77; Roberto), .

3 CD Móstoles

Gonzalo, Sergio (min 89; Alex), Ren, Calvo, Carlos, Ibra, Ariel (min 72; Riqui), Rojo, Ramos (min 77; Ricardo), Ángel, Hinojosa.

Ricardo López ponía en liza en el terreno de juego un 4-2-3-1 con su delantero estrella, Slavi, en punta de ataque, y con la única novedad en el once de Maroto respecto al de la primera jornada. El partido parecía ponerse de cara para los jugadores del equipo blanquivioleta y es que, en el minuto 8 del partido, un error de Gonzalo, el portero del Móstoles, en un despeje que rebotaba en la pierna de Slavi y el rechace caía a los pies de Camilo que solo tenía que empujar el balón dentro de la portería.

Con los jugadores visitantes más preocupados en buscar a un culpable de los errores que cometían en el partido, el Valladolid aprovechaba la moral de ese gol tempranero para asediar la portería visitante, pero sin acierto de cara al gol. Quien no falló fue el Móstoles y en una jugada combinativa entre sus jugadores le llegaba el balón hasta Hinojosa que, tras marcharse de su par, era derribando en el área y provocaba un penalti para el conjunto madrileño que se encargaría de transformar Ibra para poner el empate a 1.

No habían pasado dos minutos del gol visitante cuando Alvi remataba de cabeza un centro lateral que introducía dentro de las red. Pero, cuando todo el equipo local celebraba el gol, el árbitro levantaba el brazo y señalaba falta sobre el defensa rival y anulaba el gol del Valladolid. Se volvía al 1 a 1 inicial.

Los siguientes minutos se convirtieron en una constante del equipo blanquivioleta, que no conseguía acertar de cara a portería y que provocaban la desesperación de Ricardo López, que más de una vez tuvo que echarse las manos a la cabeza. Uno de esos aspavientos fue resultado de otro gol anulado a su equipo. Un balón colgado al área y que Camilo, en fuera de juego, dejaba pasar, llegaba a Maroto que metía el gol. Pero esta vez el linier era quien levantaba el banderín marcando el fuera de juego de Camilo.

La segunda parte comenzó como terminó la primera, con el Real Valladolid atacando la portería rival pero sin encontrar acierto, y con el CD Móstoles acumulando hombre en la defensa y aguantando los envites locales. Corría el minuto 58, y con un pucela centrado en el ataque, cuando un balón centrado por banda derecha del Móstoles llegaba hasta Ibra que, con la cabeza, batía por segunda vez a Maxi San José y ponía el 1 a 2 en el marcador.

A partir de ese momento el Móstoles se convirtió en un muro formado por los 10 jugadores que se encontraban en el terreno de juego. Una defensa que el Valladolid, por falta de juego, no conseguía superar. El mejor de los blanquivioletas, Slavi, buscó constantemente la portería rival y la tuvo en un tiro desde fuera del área que sacaba el portero rival.

Con un Valladolid con todos sus jugadores volcados en el ataque, el Móstoles avisó una vez tras un rechace de la defensa madrileña que llegaba mandaba el balón a Ibra, que no supo finalizar de cara a portería. Pero los visitantes no perdonarían una segunda vez, y un balón en largo de la defensa era controlado por el recién entrado, Riqui, que bajaba y aguantaba el esférico y veía la llegada de Ibra que, solo ante el portero, batía por abajo a Maxi y ponía el 1 a 3 definitivo con el que finalizó el encuentro.