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El Real Valladolid se sube al podio del ranking del odio

Desde el club se insta a los jugadores a no leer las redes sociales y, en algún caso, han llegado a poner a su disposición apoyo psicológico. El presidente de la Federación de Peñas afirma que las redes no son el mundo real

José Anselmo Moreno

Domingo, 23 de noviembre 2025, 08:44

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Empezamos por lo informativo, lo objetivo y el dato. El departamento de Comunicación de la Secretaría de Estado de Migraciones, de quien depende el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe), confirmó a este diario un dato escalofriante, aunque hay que puntualizar que es de la temporada anterior: El Real Valladolid concentró el 17 por ciento de los mensajes de odio contra los jugadores, situándose en tercer lugar de todos los equipos de Primera, solo detrás de Real Madrid (34 por ciento) y del Barcelona (32 por ciento). Hay que contextualizar que el tercer club que más odio «germinó» la pasada campaña recolectó solamente 16 puntos, no ganó un partido en toda la segunda vuelta y batió récords negativos de la liga. A continuación del Pucela aparecen en esa relación Valencia (8%), Athletic Club (6%), Real Sociedad (5%) y Atlético de Madrid (4%).

En cuanto a jugadores, es el azulgrana Lamine Yamal el que lidera este ranking por delante de Vinicius. El odio a futbolistas en redes sociales es claramente un fenómeno creciente pues en los últimos años estas redes se han convertido en un «campo de minas» donde los deportistas exhiben sus éxitos, si los hubiere, pero también se enfrentan a críticas feroces y, en muchos casos, a ataques personales. Lo que era un modo de acercar a los aficionados a sus ídolos ha derivado en un espacio donde proliferan comentarios de odio y acoso digital. Según un estudio psicológico, el anonimato y la inmediatez que ofrecen plataformas como «X» (antes Twitter), Instagram o TikTok permiten a algunos usuarios expresarse de manera especialmente agresiva. Luego es el anonimato lo que posibilita decir cosas que con un nombre propio, al que poner cara y ojos, no tendrían cabida. Los malos resultados abonan estas conductas y multiplican los comentarios hostiles. Este bucle es infinito.

El Director del Área Corporativa del Real Valladolid, Jorge Santiago, dice que el club ha tenido que poner puntualmente a disposición de algún jugador apoyo psicológico y aunque no da nombres actuales, sí pone el ejemplo de Roberto 'El Chino' Losada, que tuvo «muchos problemas» cuando le pitaban hace casi veinte años.

Asegura que desde la Dirección Deportiva y el Departamento de Comunicación hacen recomendaciones de que no lean las redes cuando hay una corriente de acoso por algún tema determinado. «Es que al margen de que haya cosas que rozan el delito, los comentarios influyen en el rendimiento del jugador. Si tú vas a la cadena de montaje de una fábrica y hay gente detrás insultándote, tu trabajo no va a ser bueno, con la particularidad de que en las redes sociales igual te está insultando uno que se hace llamar Naranjito 82».

«Nuestra recomendación es que no lean nada y se mantengan al margen, sobre todo a los jugadores más jóvenes», asegura Santiago que también cuenta que se están planteando a través de la Fundación del club dar unas charlas en la residencia al respecto de este asunto, ya que «en una formación básica e integral, lo psicológico es muy importante», subraya el directivo quien pone el acento especialmente en el anonimato: «Sin ese escudo o parapeto nada sería igual en este ámbito».

«El objetivo de todos es que nuestro equipo gane y para que nuestro equipo gane lo ideal es crear un ambiente de presión hacia el rival y apoyar a los nuestros, ya que a mí me han llegado a reconocer jugadores contrarios que han aprovechado que Zorrilla pita para apretar más, al ver a nuestros jugadores más nerviosos».

Al margen de lo que pasa en el estadio, el impacto psicológico de los ataques en redes es evidente. Aunque públicamente la mayoría de jugadores declaren que no leen nada, en muchos casos sí lo hacen y la exposición constante a críticas destructivas puede derivar en estrés, ansiedad, depresión o afectar al rendimiento. Eso llegó a reconocer el exjugador del Real Valladolid Luis Pérez la pasada temporada. De hecho, admitió que tuvo que afrontar un tratamiento psicológico. En la presentación en su nuevo equipo, el Gaziantep de Turquía, donde ahora es titular, se bloqueó en los comentarios de las fotos de Instagram el término «Mululu».

Clubes y federaciones han comenzado a pensar en la prevención y en la concienciación. Hay programas de educación digital para aficionados, campañas contra el ciberacoso y herramientas que bloquean o filtran comentarios ofensivos. Estas son algunas de las medidas disponibles, pero también hay futbolistas que han empezado a exigir respeto durante las interacciones en redes, aunque eso suponga a veces echar gasolina al fuego. Tal vez el odio a futbolistas refleja solo un problema de la cultura digital: la posibilidad de deshumanizar por lo fácil que resulta emitir juicios destructivos bajo una foto indeterminada y un nombre anónimo.

Santiago hace la precisión de que «tras cada jugador, hay una persona y una familia». En este contexto, sale durante la conversación una reciente reunión de la plantilla con representantes de la afición, en la que uno de los capitanes, Javi Sánchez, preguntó qué podía hacer para revertir la situación que vive en el equipo tras haber sido pitado por la grada en la primera parte del partido ante el Granada. También Jorge Santiago observó que los pitos le hacían «no arriesgar» con el balón y soltarlo inmediatamente al compañero más cercano. Fue sustituido en el descanso.

Por su parte, el presidente de la Federación de Peñas del club, Mario Puertas, asegura respecto a este asunto que se enteró del dato de que el Real Valladolid era el tercero en «el ranking del odio» en la reunión del Hotel AC con los jugadores y subraya que las redes sociales «no son la realidad» y que ellos «están en contra de cualquier mensaje de odio, insultos o amenazas», aunque añade y precisa que ese dato «no es actual y está desfasado».

Reconoce que desde que es presidente de la Federación de Peñas, él no tiene redes. «Hay mucho perfil anónimo y gente con varios perfiles, por esa razón esto no puede ser un indicador riguroso. Te dan más likes si pones algo negativo en lugar de un mensaje de ánimo al equipo y luego, igual el que insulta es el primero en pedir un autógrafo al jugador».

Sobre el dato de la pasada temporada, asegura que «hay que tener en cuenta el contexto de que el equipo hizo una segunda vuelta lamentable y que la situación ahora es muy distinta, deportiva e institucionalmente».

«El momento actual no tiene nada que ver con aquello, ahora tenemos buena relación con la propiedad, Gabriel Solares está pendiente de las cosas y muy cerca de nosotros. En aquel momento veníamos del tema del escudo y había un clima muy negativo en general», concluye.

En definitiva, a tenor de estos testimonios, transformar las nuevas plataformas y redes en espacios de respeto, al margen de comentarios positivos o negativos, parece exigir una vuelta a los orígenes y un replanteamiento de base. Tanto Jorge Santiago como Mario Puertas abogan por acabar con el anonimato. Ese puede ser un buen punto de partida.

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