El Real Valladolid presenta a su masa social sus nuevas credenciales

Ronaldo Nazário visita a los jugadores en el vestuario tras el último entrenamiento de la semana celebrado en la mañana de ayer. /RVCF
Ronaldo Nazário visita a los jugadores en el vestuario tras el último entrenamiento de la semana celebrado en la mañana de ayer. / RVCF

El equipo de Sergio González regresa a un remozado estadio Zorrilla 120 días después, con el reto de evitar distracciones para empezar con buen pie como local ante Osasuna

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Abundante es la superstición que hay por metro cuadrado en un campo de fútbol. Podríamos convenir que, en proporción, más que en un teatro. Las tienen los jugadores, también los aficionados y por supuesto tampoco los entrenadores se libran. Cada uno tiene su ritual. Fíjese esta tarde –cuando ya haya visionado el estadio en todo su esplendor, con sus banquillos integrados en la grada, el nuevo videomarcador, las barras, etcétera–. Quedarán unos segundos para que empiece a rodar el balón y Salisu, cabeza arriba, rezará a su dios para que nada se tuerza. Sandro, mientras, ya lo habrá hecho a su manera, además de prometerle un gol a su abuelo, ya fallecido.

Posibles onces

real valladolid:
Masip; Porro, Kiko Olivas, Salisu, Nacho; Óscar Plano, Míchel, Alcaraz, Waldo; Sandro y Sergi Guardiola.
osasuna:
Rubén; Nacho Vidal, Aridane, David García, Estupiñán; Roberto Torres, Fran Mérida, Ibáñez; y Chimy Ávila
Árbitro:
Munuera Montero, auxiliado desde la sala VOR por Alberola Rojas.
hora y lugar:
18:30 horas en el estadio Zorrilla

Cada uno de los jugadores procederá a cumplir con el guion que repiten partido tras partido desde que iniciaron sus carreras profesionales. Y los técnicos, que también sucumben y no escapan a las manías propias del banquillo. Manías particulares, como la de enfundarse el jersey o la camisa de la suerte. O manías colectivas que son comunes a los técnicos, sea cual sea el deporte. Y en este catálogo entra la que atañe directamente al Real Valladolid en la tarde de hoy. No gusta a los entrenadores que nada distraiga al jugador en los minutos previos a un partido, ya sea un pasillo, un reconocimiento, homenaje o similar.

En ese listado de distracciones se incluyen las novedades que presenta hoy el estadio Zorrilla después de tres meses de pico y pala, y que ha mantenido preocupado a Sergio González en las horas previas. Por sus jugadores y también por los aficionados, que a buen seguro tardarán varios minutos en ubicarse en un recinto ya sin foso, con nuevo videomarcador, y con los banquillos integrados en la grada al más puro estilo inglés. «Lo esencial es lo que pasa en la hierba», sostiene el técnico, el primero de los supersticiosos que saltarán hoy al campo.

Y ahí, en el verde, no se permiten distracciones.

En esa labor ha volcado todo su empeño la plantilla durante el obligado parón, haciendo especial hincapié en el punto físico que demandaba el técnico en la recta final de pretemporada. Con todo el vestuario en perfecto estado de revista –sin lesionados y tampoco sancionados–, el Real Valladolid apunta a un once similar al que debutó en liga en el Villamarín con la entrada de Pedro Porro y Waldo. Esto es, volverían Alcaraz y Sandro una vez superadas sus lesiones, y Plano ocuparía puesto en banda derecha para dejarle la izquierda a Waldo.

De la lista se caen Moyano, Anuar, Fede Barba, Jorge de Frutos, Javi Sánchez y Álvaro Aguado, que verán el partido ante Osasuna desde la grada.

La previsión meteorológica anuncia lluvia abundante en los minutos previos al partido

Además de Porro, que ya en el último compromiso ante el Levante dejó alguna pista de lo que puede ofrecer, uno de los principales atractivos que trae la vuelta a Zorrilla –120 días después de la última vez– pone el foco en la figura de Sandro Ramírez, llamado esta temporada a marcar diferencias en el Real Valladolid. El delantero canario, ausente por lesión en las dos últimas jornadas, regresa para hacer buenas las expectativas que generó el tándem con Sergi Guardiola en pretemporada. Si nos fiamos de la previsión meteorológica, Valladolid y Osasuna tendrán que incluir en su hoja de ruta la influencia de la lluvia, abundante en los minutos previos.

Una salida ha tenido hasta la fecha el Osasuna, que la ha resuelto de forma eficaz y práctica en campo del Leganés (0-1). Con 5 puntos en su casillero –ha empatado con Eibar y Barça–, el equipo que dirige Jagoba Arrasate no ha notado el salto de categoría y mantiene la misma solidez que demostró en Segunda, consciente de sus defectos pero fiel a unas ideas, las de su técnico, que le convierten en un bloque casi granítico atrás y peleón adelante.

La cifra de abonados alcanza ya un récord de 21.631, todavía con días por delante para crecer

Un rival incómodo, en definitiva, al que le ha sentado bien el parón. Conquistó el Osasuna el Trofeo Colombino, 0-1 ante el Recre, antes de afrontar «una buena semana de trabajo», en palabras de su entrenador. «El Valladolid ha tenido tres buenas salidas y ahora intentarán llevar la iniciativa en el primer partido ante su público», apunta Arrasate, que no podrá contar con el serbio Brasanac en el centro del campo por lesión.

El técnico vizcaíno ha optado hasta la fecha por dos sistemas: un 4-4-2 agresivo en El Sadar, y un 4-2-3-1 más conservador en el partido disputado a domicilio ante el Leganés. Dos planteamientos distintos en los que Roberto Torres y el Chimy Ávila han acaparado el protagonismo ofensivo, y en los que las alternativas han venido en la línea medular.

Filtrados por la lupa de la estadística, ambos equipos presentan un perfil similar en sus prestaciones con alguna salvedad. Osasuna comete más faltas que el Valladolid (35 por 30 acumula), y no necesita de una elaboración previa para llegar al área (855 pases ha efectuado por 1.097 de los blanquivioleta).