Miramón diluyó a Waldo

El extremeño terminó ahogado y sin soluciones en su primera titularidad

Miramón carga sobre Waldo para impedirle salir en carrera./LOF
Miramón carga sobre Waldo para impedirle salir en carrera. / LOF
J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Waldo Rubio es sinónimo de regate, velocidad, desborde y descaro, y así lo ha demostrado desde que irrumpiera como un rayo en el primer equipo blanquivioleta el pasado curso, a nueve jornadas para el final de la liga.

De su aterrizaje como futbolista de la máxima categoría profesional española, los más lejanos al día a día del Real Valladolid recordarán su espectacular gol ante el Athletic de Bilbao, justo cuando más necesitaban los de Sergio sumar de tres en tres, mientras que los que sigan al conjunto blanquivioleta más de cerca también tendrán en la retina cómo brilló en el choque ante el Getafe, aunque esa luz quedó tapada por el gol que le fue anulado por fuera de juego tras una fabulosa cabalgada en busca de la portería rival al lado de Nacho. También participó el curso pasado, pese a ser novel, en citas tan trascendentales como la visita del Girona a Zorrilla o la de Vallecas en el que el equipo amarró la permanencia.

Waldo es de esos futbolistas que levantan la grada y parece que el verano tras su irrupción en el equipo de Sergio no le ha apagado la estrella. Los tres goles que el conjunto blanquivioleta cosechó en los primeros dos encuentros fueron con él en el campo y, de hecho, el de Plano que sirvió para llevarse el choque del Villamarín salió antes de sus botas, tras una gran jugada coral.

Con 35 minutos ante el Betis y 31 frente al Real Madrid el extremeño se volvió a ganar, como hace cuatro meses, la titularidad en el equipo por delante de otros como Toni Villa, aún con muy pocos minutos en las piernas.

Pero su estreno de inicio ante el Levante de ayer sirvió tan solo para recoger esa pólvora que había condensado en los 66 minutos de juego anteriores y diseminarla por los 71 de los que dispuso en el Ciudad de Valencia. En la suma de sus actuaciones en Sevilla y Madrid fue capaz marcharse de su par en tres ocasiones de las ocho en las que lo intento y de disparar a portería una vez. Anoche, también buscó el gol en una ocasión (justo antes de ser sustituido) pero solo en dos ocasiones fue capaz de sacar provecho de alguna de las espectaculares y vertiginosas bicicletas de las que hace gala cada vez que puede. Además, perdió un balón más que en sus dos partidos anteriores, aunque también es cierto que robó cinco veces la pelota por cuatro en las otras dos ocasiones.

El principal culpable del tapón que se le generó al extremeño fue Jorge Miramón, al que parecieron quedársele cortos los 107 metros de largo que tiene el terreno de juego del Ciudad de Valencia.

El lateral zaragozano fue un dolor de cabeza para Waldo porque no solo le ganó la partida casi siempre, sino que fue mucho más profundo que él y encontró la línea de fondo en muchas ocasiones. De hecho, ya con el exjugador del filial pucelano en la caseta, las fuerzas le llegaron al granota para volver a terminarse la banda y centrar hacia atrás en la jugada que supuso el gol de Morales con el que se cerraba el choque.

Ahora las incógnitas se abren sobre Sergio González. ¿Es Waldo solo un jugador revulsivo?. ¿Puede ser titular?. ¿Quién le puede discutir el extremo izquierdo cuando el equipo pretende atacar?.

En dos semanas, cuando se estrene la renovación de Zorrilla ante el Osasuna, se verá por dónde van los tiros, aunque aún quedan actores que pueden decir alguna palabra en este rompecabezas. El primero, Pablo Hervías, que se recupere de su operación de rodilla obligará al entrenador a buscarle un hueco en el once. El segundo, Toni Villa, que aún tiene mucho que decir esta temporada.