Más pericia en la puerta propia que en la ajena
Guilherme vuelve a firmar la supervivencia del Pucela, que tampoco encontró el camino del gol sin Latasa. André y Delgado apenas tuvieron oportunidades
1
De la desnudez al abrigo en veinte minutos
El Pucela salió acartonado. El Cádiz lo hizo como un avión. La divisoria se tiñó de amarillo. Demasiadas camisetas del cuadro andaluz en la mitad ... de césped blanquivioleta. Los primeros 20 minutos fueron un suplicio para los de Almada. El equipo local convirtió el duelo en un scape room, pocas salidas y mucha angustia para el Real Valladolid, que supo aguantar el tirón. El VAR favoreció la resistencia del cuadro castellano y contuvo el corcho local, que no aprovechó la efervescencia y cuando se quiso dar cuenta estaba sometido por la pausa de su oponente. Las líneas encogidas y el trance superado. ¿Qué habría pasado si el colegiado hubiera dado gol? Una hipótesis en la que es mejor no pensar. El caso es que no lo hizo y el pinganillo acolchó al once de Garitano. Juric se hizo grande en el eje, Ponceau dejó de sufrir en defensa y el guion pegó un volantazo drástico. Mérito del Pucela aguantar el viaje, como el torero que no solo no se arruga en el primer derrote, sino que se cruza, se pone en el sitio y cita al morlaco con la taleguilla abierta. Lástima el fallo con el acero.
Noticia relacionada
Atasco en las áreas del Nuevo Mirandilla
2
Delgado más adelantado que Marcos André
Almada prefirió a Delgado en la posición de 'nueve'. Marcos André arrancó unos metros por detrás. El brasileño está fino, tiene calidad y ha resucitado. El técnico le cambió antes del minuto 60. Metió a Chuki. Hasta la sustitución, el 'diez' blanquivioleta supo marcar la pauta. La bajó, quebró, buscó la verticalidad y trabajó para dar continuidad al Pucela en la media punta. Con Latasa lesionado, Delgado tuvo su momento. El canterano peleó y robó algún balón que pudo ser la primera letra de un relato mejor. Su fútbol vive en el reverso del juego que practica el madrileño, mucho más encorsetado. Delgado presenta una versión más elástica, con mayor movilidad. Una especie de Isaac Romero, el del Sevilla, pero en blanco y violeta. Le faltaron oportunidades porque el fútbol del Pucela se mostró más firme que imaginativo. Apenas tuvo chance para disparar.
3
Guilherme se vuelve a disfrazar de santo un día más
A falta de un 'nueve' con gol, el Real Valladolid puede presumir de tener una verja espinada en la última frontera. El antigol. Guilherme es el santo, el futbolista que cose la ceja y permite al equipo despegar el mentón de la lona cuando el adversario aplica un croché que le deja grogui. En Cádiz lo hizo en dos ocasiones, en dos momentos clave. La primera al filo del descanso, la segunda a los cinco minutos de la reanudación. El conjunto blanquivioleta vivió de la pericia de su guardameta. Y sobre el guante tenso del portugués construyó Almada una propuesta coherente, sin demasiado brillo, pero con la solvencia necesaria para soportar el envite y tener cierto espacio para haber espetado el órdago. La falta de gol, un lunar habitual en el Pucela, impidió que el botín fuera algo más que un punto.
4
Ponceau sufre cuando el rival aprieta la tuerca
Ponceau es feliz cuando el balón besa su bota. En ese escenario se encuentra cómodo. Tiene calidad para escapar de la marca del rival con una finta y vive con una percha debajo de la barbilla para encontrar al compañero mejor ubicado. Almada ha encontrado su espacio. En la mediapunta no tiene tanta influencia. Lo hace mejor cuando actúa como metrónomo, marcando el ritmo, con Juric a su vera como coche escoba. El problema de Ponceau llega cuando el rival aprieta y le toca agachar las posaderas para defender. Ahí se desdibuja. Lo pasó mal durante los 20 primeros minutos. Con el Cádiz desmelenado, el centrocampista blanquivioleta tuvo serias dificultades para encoger el espacio. Ocampo le desnudó en un par de ocasiones. No es su fuerte, pero su capacidad para crear compensa su dificultad para contener. Lachuer sigue calentando cemento.
5
¿Qué sería del Pucela con un delantero goleador?
La Segunda División es tan compleja que uno no sabe si ha ganado un punto o ha perdido dos. ¿Qué sería del Pucela si tuviera un delantero goleador? No sé si ascendería, porque la competición resulta demasiado imprevisible, pero estoy seguro de que viviría más cerca de los tres puntos que del empate. Duelos como el de Cádiz representan el mejor ejemplo. El Real Valladolid trabajó a destajo, supo resistir los empujones iniciales del cuadro amarillo y, con el nervio aplacado, estabilizó su dibujo, manejó por dentro, percutió por fuera y controló el momento. Guilherme encofró los pilares, pero nadie supo dibujar la cubierta y entejar la buhardilla. Un empate que estabiliza el ánimo del vestuario, pero que no termina de despejar la equis. Sin gol, el 0-0 es el mal menor.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión