Fútbol | Primera División

Jagoba Arrasate o el obrero de los banquillos amante de los datos y la estadística

Jagoba Arrasate, en el estadio El Sadar de Pamplona./EFE
Jagoba Arrasate, en el estadio El Sadar de Pamplona. / EFE

El técnico vizcaíno llevó a la Real Sociedad a Europa antes de luchar por el ascenso con Numancia y Osasuna

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

«El fútbol es táctica y rigor pero también que cada jugador saque esa parte salvaje que tiene en ataque para poder desnivelar la balanza». En la misma frase resume Jagoba Arrasate (Berriatua, Vizcaya, 1978) la filosofía que hoy desprende el Osasuna en su vuelta a la Primera División, muy a pesar de que la pronunció cuando dirigía a la Real Sociedad de los Griezman, Vela, Canales y Agirretxe. Se concluye, entonces, que a pesar de ser todo un estudioso del fútbol, metódico y meticuloso hasta la obsesión, a Arrasate le da igual tener entre manos un aspirante a alcanzar Europa o un aspirante a eludir el descenso. Su hoja de ruta es la misma. Y en ella ha venido creyendo a pies juntillas en los banquillos de la Real, el Numancia y ahora el Osasuna, con el que consiguió el ascenso a la primera.

Pronto superó sus contradicciones y como mal vizcaíno decidió formarse en la cantera de la Real Sociedad antes de insistir como delantero peleón hasta en seis equipos. Tenía 29 años y como buen maestro -llegó a impartir clases de Matemáticas, Historia o Euskera a alumnos de EGB-, optó por llevar toda su sabiduría a los banquillos. En ese cubículo se ganó la definición de analista empedernido, amante de los datos y la estadística que traslada desde el vídeo al vestuario con un toque muy personal y cercano hacia el jugador.

Arrasate se caracteriza por administrar bien lo que tiene, sin regalar nada a los rivales y con la virtud de exprimir al máximo las virtudes de sus jugadores, especialmente de los más jóvenes. Por el momento su Osasuna invicto le da la razón.