¡La grada haciendo la ola con un 0-2!

Ronaldo Nazário despidió una semana de regalos con un guiño a los aficionados: «La próxima temporada vamos a hacer mucho más y mejor»

Antoñito, con los pantalones por encima del ombligo, saluda a la grada durante la celebración. /Villamil
Antoñito, con los pantalones por encima del ombligo, saluda a la grada durante la celebración. / Villamil
Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

No es época de Santa Claus, pero desde que la plantilla le regalara hace una semana el mejor día de su vida, dicho por él mismo, no ha habido día que Ronaldo Nazário no volviera a casa con los bolsillos vacíos. Que si cena (y primera celebración) en Madrid. Que si cena (y segunda celebración) en Valladolid. Que si vuelo a Ibiza (y tercera celebración),... Alguna más, seguro, se sumará estos días en la isla pero antes de aterrizar, el brasileño quiso dejar envuelto el que tiene preparado para la afición la próxima temporada.

No es un presidente al uso y por eso precisamente no midió su mensaje, consciente de que lo cumplirá: «La próxima temporada vamos a hacer mucho más y mejor», soltó Ronaldo, dejando caer el regalo a la grada meses antes de desenvolverlo.

Lo hizo a pie de césped en medio de una celebración (una más), sin lágrimas que derramar ni tensión que soportar –emociones que hasta se echaron de menos en la última jornada después de una temporada con el vello de punta de agosto a mayo–, en la que las verdaderas protagonistas fueron las imágenes, muy por encima de las palabras.

Imágenes de reconocimiento, como la de la grada coreando a un Enes Ünal denostado durante tres cuartas partes del año. Estampas como la de Borja, arropado ahora por veinte mil seguidores presenciales, además de compañeros y familiares. Gestos como los que se adivinaron en las caras de Alcaraz y Calero, que parecieron saborear sus últimos momentos en Zorrilla. O la de toda la plantilla manteando al verdadero artífice de todas las imágenes anteriores (y, por lo tanto, también de todas las celebraciones).

Tres de los jugadores de futuro indeciso que pueden decir adiós en las próximas horas. / Villamil

El fin de fiesta se desplegó sobre un escenario instalado en el centro del campo, con Sergio Encinas y Fran El Chavo ejerciendo de maestros de ceremonia, y una plantilla que, jugador por jugador, fue desfilando por un pasillo habilitado por los recogepelotas, voluntarios y personal del club. «Tenemos la suerte de disfrutar de una nueva celebración once meses después», se arrancó el capitán Javi Moyano antes de dar todo el protagonismo al penúltimo homenaje a Borja en el día de su despedida. El ya exfutbolista había gastado todas las lágrimas e incluso los discursos en las horas previas, de forma que apenas pudo repartir agradecimientos entre el público, «daros las gracias por estos años maravillosos», y abrazos entre familiares y compañeros de profesión.

Al grito de '¡Abuelo, abuelo!' se le recordó su condición de jubilado poco antes de que Ronaldo apareciera con su enésimo regalo: una camiseta enmarcada con el número 220 a la espalda, el número de partidos de Borja con la elástica blanquivioleta. Sonó entonces la voz de Serrat, en una versión compartida del grupo Sidonie ('Fascinado') como preludio de los dos vídeos con los que se puso la guinda a la celebración (la penúltima).

¡Quién le iba a decir a usted, sufrido aficionado, que terminaría la temporada haciendo la ola con un 0-2 en el marcador!