Elige tu propia aventura

El autor del texto valora el camino del Real Valladolid en los primeros siete capítulos de su particular librojuego

Sergio González da instrucciones a sus jugadores durante el partido frente al Granada./Ramón Gómez
Sergio González da instrucciones a sus jugadores durante el partido frente al Granada. / Ramón Gómez
JUAN ÁNGEL MÉNDEZ

Cuando un niño se sumerge en un librojuego, pasa a ser el protagonista de la historia. Elige tu propia aventura. O lo que es lo mismo, lejos de conformarte con la propuesta concebida por el autor, como en cualquier obra literaria al uso, puedes elegir el camino que más te motive para moldear la realidad y extraer el máximo jugo a la lectura. Tú mandas.

En el caso del Real Valladolid, Sergio y sus futbolistas desempeñan el papel de lector en busca de excitantes experiencias y la competición representa el libro que encierra los caminos que conducen al placer o la angustia, a la diversión o la zozobra. Después de siete capítulos, el conjunto blanquivioleta ya tiene argumentos para intuir cuáles son las ramas de la historia que le conducen al abismo y qué opciones le muestran un desenlace más placentero. En su mano está que la última página le proporcione una sonrisa o le atice un bofetón.

La victoria ante el Espanyol ha regalado al cuadro castellanos titulares llenos de oxígeno, respiro, alivio. Incluido el que lanzó Sergio en la rueda de prensa postpartido. Es demasiado pronto para atragantarse con la lectura o quedarse sin aire para continuar escogiendo el mejor camino. Todavía hay muchas páginas por delante. Me preocupa que la ansiedad aparezca demasiado pronto, sobre todo en el técnico, que hasta ahora ha demostrado que siempre es capaz de elegir el sendero de baldosas amarillas. Su mensaje, aterrizando las carencias de su equipo y esquivando los delirios de grandeza del entorno, atisba cierta intranquilidad que puede convertirse en inestabilidad si los resultados tuercen el gesto. El Real Valladolid debe fijarse únicamente en su esfuerzo diario para que la realidad de los números no le prive de optar por la rama adecuada. Todo lo que sea buscar la confrontación con los que siempre ven el vaso medio vacío, sólo servirá para restar energía. No aporta.

El Real Valladolid ha demostrado que cuando la historia se dirige a los exteriores de Zorrilla, sabe cómo encarar el sendero. La paciencia, el trabajo en bloque y la velocidad para sorprender al contrario son las palancas que activan su éxito. En su feudo, sin embargo, necesita aprender a manejar el tiempo del partido, a conseguir que sus combinaciones tengan más picante. La rapidez, la sincronización de su dibujo, el sacrificio colectivo y la ambición conforman un denominador común que no debe desaparecer nunca, ni siquiera cuando enfrente aparezca un gigante de LaLiga como el Atlético, el equipo del pueblo con la cuenta repleta de ceros. Por cierto, a Calero el librojuego se le ha dado la vuelta antes de llegar al primer episodio. Es lo que tiene el azar. A veces, piensas que eliges el camino de la sonrisa y la historia te sorprende con un zasca. Eso sí, tiempo tiene para cambiar el paso y buscar el final feliz.