Balance del primer año de Ronaldo en el Real Valladolid

El autor del texto repasa el momento del club doce meses después del aterrizaje del exfutbolista brasileño

Ronaldo Nazario, en el centro de la imagen, junto a Óscar Puente y Carlos Suaéz el día de su presentación oficial como presidente del Real Valladolid./G. Villamil
Ronaldo Nazario, en el centro de la imagen, junto a Óscar Puente y Carlos Suaéz el día de su presentación oficial como presidente del Real Valladolid. / G. Villamil
CARLOS PÉREZ

La semana que viene estaremos de aniversario. No es una efeméride histórica, al menos de momento, pero es de esas que se usa para hacer balance. La semana que viene es el primer aniversario de la compra por Ronaldo del Real Valladolid. Toca hacer balance de lo ocurrido este año y analizar si ese balance es positivo o negativo.

Empiezo por la casa por el tejado y avanzo que a mí ese balance me sale positivo. No es la primera vez que se bate el record de abonados dos temporadas consecutivas. Si la memoria no me falla, con Mendilibar pasó en su segundo y tercer año, pero subjetivamente digo que la sensación es distinta. Y objetivamente también. La temporada 2009-2010 la empezábamos con el récord de abonados vigente hasta la pasada temporada y lo que prometía ser una campaña para dar un pequeño salto se convirtió en un doloroso descenso.

Este año se bate por segundo año el récord de abonados como en aquella ocasión, pero poca gente en su sano juicio puede pensar que el equipo está para luchar por lo que antes era la UEFA. Quizá si aquel año hubiera existido el control económico que ha impuesto La Liga, las cosas hubieran sido bien distintas.

Un año después de la llegada de Ronaldo seguimos teniendo la permanencia como objetivo, pero yo no lo tomo como algo negativo. El objetivo es la permanencia, pero también lo es crecer socialmente y también lo es la reforma del estadio y la ampliación por un lado y construcción por otro de la ciudad deportiva. Nos planteamos hacer cosas en vez de fichar a lo tonto.

Es verdad que este año se ha hablado mucho y hecho poco. Incluso podríamos hablar de un 'Bienvenido MR. Marshall', porque la remodelación del estadio se ha quedado en quitar el foso, los patrocinios millonarios no llegan, no han empezado las obras en la nueva ciudad deportiva o en los anexos y a día de hoy la instalación del nuevo marcador gigante parece que va a quedar en poner otro que no se estropee.

Aun así, mi percepción es que quizá se está pecando de generar ilusión en exceso y de adelantar proyectos antes de tener todos los pelos de la burra en la mano. Pero los hechos son buenos, se va paso a paso y quitando el despropósito de la campaña inicial de abonados, poco malo se puede decir de la gestión en este primer año. Ojalá siga entrando la pelotita, porque todo depende de ello. Hoy y antes.