El VAR ayudó al árbitro del Levante-Real Valladolid

El autor repasa la actuación de Cordero Vega en Valencia

Enes Ünal se lamenta tras fallar una ocasión, con Cordero Vega a su lado./LOF
Enes Ünal se lamenta tras fallar una ocasión, con Cordero Vega a su lado. / LOF
JUAN CARLOS ALONSO

Dirigió el encuentro del Ciutat de Valencia el cántabro Cordero Vega, auxiliado a los mandos del VAR por Medié Jiménez, que tuvo un papel protagonista en la resolución positiva de dos jugadas claves del encuentro.

El partido fue disputado con una gran nobleza por parte de los participantes, lo cual provocó que hubiera pocas infracciones y, en su mayoría, Cordero acertó en su sanción, fundamentalmente por tener una buena colocación y estar siempre en la zona adecuada para la buena evaluación de las jugadas. Disciplinariamente mostró las tarjetas que precisaba el encuentro, como sucedió en la amonestación de Guardiola y Vukcevic al cortar el enfrentamiento que tuvieron, lo que le permitió tener un buen control del choque. El VAR le rescató de un doble error en la jugada que señaló como penalti, un más que discutible derribo de Salisu a Morales, debido a que el delantero una vez pierde el balón, arrastra su pierna al notar el leve contacto del pucelano que llegó muy tarde a la disputa. Como en el inicio de la jugada Mayoral estaba en fuera de juego, el VAR le indicó al principal que rectificara su decisión y marcara libre indirecto.

En el gol anulado a Guardiola, por una posición muy justa de fuera juego, Medié ratificó la indicación del asistente que primero dejó acabar la jugada para posteriormente señalar la infracción. Los cambios permitió realizarlos por la zona de banquillos y en alguno de ellos debió aplicar la nueva norma e invitar que el jugador hubiera salido por su punto más cercano. En definitiva, buen arbitraje de Cordero Vega que va cogiendo experiencia y tablas en la categoría, en un partido que no presentó muchas complicaciones ni él se las buscó, con el único pero de la rigurosidad con la que señaló el penalti por un leve contacto, ya que con ello se premia al jugador tramposo, entendiendo por trampa la utilización de una argucia futbolística.