Hace 90 años... Real Valladolid, 5-Osasuna, 1

El 2 de junio de 1929 los navarros visitaban por primera vez el campo de la Sociedad Taurina y salieron vapuleados

Una formación blanquivioleta de la la temporada 1928-29, en el campo de la Sociedad Taurina. De izquierda a derecha: Foyaca, Castro, Pipi Pombo, Barbáchano, Alcántara, Perico San Miguel, Garrote, Platko (entrenador), Evaristo San Miguel, Martín y Enrique./
Una formación blanquivioleta de la la temporada 1928-29, en el campo de la Sociedad Taurina. De izquierda a derecha: Foyaca, Castro, Pipi Pombo, Barbáchano, Alcántara, Perico San Miguel, Garrote, Platko (entrenador), Evaristo San Miguel, Martín y Enrique.
JOSÉ MIGUEL ORTEGAValladolid

Noventa años, nada menos, han transcurrido desde la primera visita del C.A. Osasuna al Real Valladolid. Fue el 2 de junio de 1929, en el campo de la Sociedad Taurina, cuando blanquivioletas y rojillos se enfrentaron en partido correspondiente al recién constituido Campeonato Nacional de Liga.

El Valladolid, fundado en 1928, y el Osasuna ocho años antes, militaban en el grupo B de la segunda división, según la distribución aleatoria que hizo la Federación Española de Fútbol para configurar las dos categorías más importantes del torneo de la regularidad.

En la primera vuelta, el equipo navarro le había endosado un contundente 4-0 al conjunto vallisoletano en el campo de San Juan, que era donde entonces jugaba Osasuna. Pero en la devolución de visita, los pupilos de Esteban Platko se tomaron cumplida revancha y derrotaron a sus rivales por un rotundo 5-1, tras un partido de abrumadora superioridad local, a pesar de que en las filas pamplonicas militaba Seve Goiburu, un auténtico as de aquel futbol que ya empezaba a convertirse en un fenómeno de masas.

Goiburu ya había jugado varias veces con la selección española y era todo un ídolo en Pamplona, ya que fue el primer jugador de Osasuna que alcanzó la internacionalidad. Después fichó por el Barcelona y más tarde por el Valencia, retirándose del fútbol en 1941, para destacar también en su otra gran afición, la pelota, proclamándose campeón de España en la modalidad de pala corta.

Seve Goiburu fue el mejor de su equipo, pero él solo nada pudo para evitar el chaparrón que durante la primera mitad cayó en el área rojilla, con una presión agobiante de los vallisoletanos, que se fueron al descanso con un claro 3-0 a su favor. Como en la segunda mitad no pudo jugar, por lesión, el navarro Ariz, el Valladolid no necesitó mantener su altísimo ritmo atacante y, jugando a medio gas, marcó dos nuevos goles para redondear el 5-0 que reflejaba el marcador…hasta el que en el último minuto, Goiburu, hizo el del honor para los suyos.

Pablo López posando antes una sesión de entrenamiento con el Real Valladolid, en la temporada fundacional.
Pablo López posando antes una sesión de entrenamiento con el Real Valladolid, en la temporada fundacional.

A pesar de la fama del internacional navarro, la figura del partido fue el extremo zurdo local Pablo López, autor de dos goles y de las mejores jugadas del encuentro. El Norte de Castilla, en el comentario del partido decía de él: «Cuando quiere, hace lo que quiere y como quiere», reconociendo su gran clase y, de alguna manera, su falta de regularidad.

Pablo López había venido desde la localidad de Bercial de Zapardiel, a estudiar al Colegio de San José, donde dio las primeras patadas, que no pasaron desapercibidas para Perico San Miguel, quien le convenció para que fichase por la Real Unión Deportiva con solo 16 años. Dos después, ese club se fusionaba con su eterno rival, el C.D. Español para dar origen al Real Valladolid, que también contó con el joven Pablo para su plantilla inicial.

Entonces el fútbol era profesional para muy pocos, de modo que la mayoría trabajaban o estudiaban, como Pablo López, que terminó la carrera de Medicina cuando en 1934 firmó por el Real Madrid, ya con un contrato profesional de 20.000 pesetas de ficha y 800 de sueldo mensual. En el viejo Chamartín solo estuvo una temporada, regresando a Valladolid para jugar un año antes de la Guerra Civil y otro después, despidiéndose en un partido homenaje celebrado el 5 de mayo de 1940. Siguió vinculado al club como delegado, para después ejercer su profesión de médico en Vitoria, hasta su fallecimiento.

Pero volviendo al origen de esta evocación, la manita que el Pucela le endosó al Osasuna en su primera visita al feudo vallisoletano, fue obra del ya mencionado Pablo López, autor de dos tantos, mientras que Sierra, Evaristo San Miguel y Pipi Pombo marcaron los tres restantes.

Al término de aquella primera temporada, la Federación decidió democráticamente hacer una nueva reestructuración sin tener en cuenta los resultados obtenidos y envió a tercera tanto a los vallisoletanos como a los navarros, que no volvieron a encontrarse hasta la fase final del campeonato de segunda división, en la campaña 1934-35, al término de la cual Osasuna consiguió ascender por vez primera a la máxima categoría.

El Valladolid, como es sabido, tuvo que esperar todavía unos años para lograr ese objetivo, aunque en el balance histórico de la Liga, los blanquivivioletas llevan, con la presente, 45 temporadas en primera división, por 38 de los rojillos.