El Rey responde al envite independentista: «No son estos tiempos para escudriñar en las esencias»

Don Juan Carlos se dirige en una carta abierta a los españoles a través de la recién inaugurada página web

PAULA DE LAS HERASMADRID

En pocas ocasiones, por no decir nunca, ha optado el Rey Juan Carlos por opinar tan claramente sobre un debate político abierto en España como hoy, a raíz de la amenaza de secesión planteada en Cataluña. El monarca ha publicado esta mañana una carta abierta en su página web en la que advierte de que el país vive un momento decisivo para asegurar o arruinar el bienestar que tanto nos ha costado alcanzar y no son estos tiempos buenos para escudriñar en las esencias ni para debatir si son galgos o podencos quienes amenazan nuestro modelo de convivencia.

El Rey, que recibió a Artur Mas en la Zarzuela hace unos meses -la última vez que el presidente de la Generalitat estuvo en Madrid para participar en un desayuno informativo y cuando aún mantenía como prioridad exclusivamente el pacto fiscal- advierte de que en estas circunstancias, lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas.

Su carta llega una semana después de la multitudinaria manifestación que recorrió las calles de Barcelona el once de septiembre, la Diada, a favor de un Estado catalán. Una manifestación que no estuvo organizada por CiU, pero que sí fue alentada por el presidente de la Generalitat en un intento de armarse de fuerza de cara a la negociación de un concierto fiscal similar al vasco, que permita a Cataluña disponer de una Hacienda propia.

No soy el primero y con seguridad no seré el último entre los españoles que piensa que en la difícil coyuntura económica, política y también social que atravesamos es imprescindible que interioricemos dos cosas fundamentales -arranca Don Juan Carlos su misiva-: la primera es que solo superaremos las dificultades actuales actuando unidos, caminando juntos, aunando nuestras voces, remando a la vez.

En este ejercicio tan poco habitual, el jefe del Estado alega, además, que este es un tiempo para la acción decidida y conjunta de la sociedad, a todos los niveles, en defensa del modelo democrático y social que entre todos hemos elegido.

A eso añade una segunda cuestión dirigida, fundamentalmente, al grueso de la clase política y de los agentes sociales y económicos. Desde la unión y la concordia -dice- hemos de recuperar y reforzar los valores que han destacado en las mejores etapas de nuestra compleja historia y que brillaron en particular en nuestra Transición Democrática: el trabajo, el esfuerzo, el mérito, la generosidad, el diálogo, el imperativo ético, el sacrificio de los intereses particulares en aras del interés general, la renuncia a la verdad en exclusiva.

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