Rubalcaba medita si debe liderar el PSOE tras la debacle

Ni siquiera está decidido aún que vaya a protagonizar el debate de investidura frente a Mariano Rajoy

MADRID
Alfredo Pérez Rubalcaba. / Efe/
Alfredo Pérez Rubalcaba. / Efe

No hay nadie que pueda sacar pecho en el PSOE. La derrota ha sido tan contundente que ha abierto la puerta a un escenario de incertidumbre plena. Ni siquiera quienes antes de este domingo tenían claro que Alfredo Pérez Rubalcaba se presentaría a la carrera por el liderazgo se atreven ahora a poner la mano en el fuego por que así será. Y tampoco está garantizado que vaya a ser él quien ejerza como portavoz de su grupo parlamentario en el debate de investidura que tendrá lugar entre el 20 y 21 de diciembre.

El candidato recibirá, sin duda, muchas presiones para dar el paso. "En tiempos de tribulación, no hacer mudanza", justifica uno de sus partidarios, perteneciente a la vieja guardia. Es una opinión compartida por un amplio sector del partido, pero sus más próximos aseguran que lo mejor que puede hacer ahora es «esperar y ver» hasta que otros muevan ficha.

De momento, el golpe de las urnas ha dejado a la formación socialista noqueada. Solo el díscolo Tomás Gómez, secretario general del PSM y desafecto a Rubalcaba, se atrevió a lanzar ayer la piedra y defender que «es el momento de un punto y aparte» y dar paso a una renovación absoluta. Pero tampoco él está para dar lecciones a nadie. En los comicios de mayo, su formación obtuvo el peor resultado de su historia y ahora el PSOE ha perdido cinco escaños en la Comunidad de Madrid.

Previsibles candidatos

Es casi seguro que Carme Chacón dará la batalla. Ella misma exhibió su ambición durante la campaña con su «a ver quién se atreve» a decir que una mujer catalana no puede liderar el partido. Sin embargo, aún se mantiene al acecho. «Es tiempo de hacer juntos una reflexión profunda; es tiempo de responsabilidad y unidad», proclamó a su llegada a Ferraz, para asistir a la reunión de la ejecutiva.

La dirigente catalana es la única, junto a Alfonso Guerra en Sevilla, que puede «presumir» de haber mantenido la mayoría en la circunscripción por la que se presentaba, Barcelona. Pero también es cierto que su campaña por toda Cataluña fue muy personalista y que el PSC ha caído en aquella comunidad más que el conjunto del PSOE en España (19,3 puntos, frente a 15,8).

Entre lo conocido, y hasta ahora considerado posible, tampoco hay mucho más margen. El lehendakari Patxi López, al que algunos miraban como alternativa, en caso de que Rubalcaba decidiera apartarse, ha sufrido también un serio varapalo. Del resultado histórico de 2008, nueve diputados, ha pasado a cuatro. Por el camino se ha dejado el 33% de los votos. Y en Vizcaya, el joven Eduardo Madina, perdió la mitad de los escaños.

Ni el líder extremeño, Guillermo Fernández Vara, ni el castellano-leonés, Óscar López, salieron tampoco bien parados. Si se busca un referente, el criterio, no podrá ser el resultado electoral.

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