El instinto de Viri

Mariano Rajoy sabe que su mujer es la única que le dice toda la verdad

ISABEL BARBADILLOMADRID
El instinto de Viri

Fue un beso de portada. Él le pasó el brazo por el hombro y estrechándola suavemente, acercó sus labios hasta que se juntaron en un efímero y casto beso, como el que se dan todas las noches millones de parejas antes de irse a dormir. Un beso que sellaba la victoria, por fin y a la tercera, de Mariano Rajoy. Seguramente ése fue el momento más emotivo para Elvira Fernández Balboa. La mujer de Rajoy sonrió con la moderación de la persona tímida y discreta que es. O quizá ese gesto de alegría contenida fuera de respeto a la responsabilidad que se le avecina.

En cualquier caso, Elvira Fernández, Viri, como la llaman familiares y amigos, no está acostumbrada a balcones ni a celebraciones masivas. La única vez que había comparecido públicamente ante la militancia fue en marzo de 2008. De aquel trago solo puede guardar un sabor amargo. Incluso entonces, los españoles quedaron conmovidos cuando le salió del alma abrazar a su esposo por la cintura. Él, posando su cabeza sobre la de ella, le agradeció infinito el gesto de consuelo. Una imagen tierna que dejaba intuir la desolación de dos personas que habían batallado juntas y que debían afrontar momentos tan duros e impensables como la derrota electoral y las posteriores traiciones de algunos miembros de su propio partido. Así se dio a conocer en sociedad Elvira Fernández Balboa.

Han pasado casi cuatro años desde entonces. Y Viri siempre ha estado firme al lado del político, antes y después. Desde aquel 28 de diciembre de 1996 que prometió serle fiel en la prosperidad y en la adversidad... en la capilla de Las Conchas, en la isla de La Toja, en Pontevedra. Ella tenía 31 años; él, 41. Un día feliz con algún mal momento. Celosos de su intimidad, la pareja no pudo impedir que un centenar de fotógrafos inmortalizara uno de los momentos más importantes de su vida. A ella le fastidió porque incluso salió en las revistas del corazón. A él más, sobre todo por Elvira. En alguna ocasión ha dicho que fue uno de sus grandes fallos como ministro. En aquellas fechas desempeñaba la cartera de Administraciones Públicas.

Mujer "muy guapa"

Cuando dieron el paso al altar llevaban cuatro años de novios. Se conocieron una noche en el bar Universo de Sanxenxo, localidad donde siempre veraneaba Rajoy. Le acompañaban en aquel lugar un hermano suyo y José Manuel Lorenzo, pontevedrés amigo de Rajoy, que luego contrataría a Elvira como becaria del departamento financiero de Antena 3, siendo él director general de la cadena.

Rajoy se fijó en aquella chica dulce que tomaba unas copas con unas amigas. Consiguió que se la presentaran. Aquel sentimiento lo describe el propio pretendiente en su recién publicado libro de memorias. «Desde el primer momento sentí que aquella mujer, tan guapa y con una personalidad muy marcada, a la vez que discreta e inteligente, no me iba a dejar indiferente de por vida». Pues, ahí donde lo ven, se lo tuvo que currar durante varios meses hasta que Elvira aceptó salir con él.

Las personas que conocen a la gallega, nacida en Pontevedra el 27 de abril de 1965, elogian, como su marido, su exquisita sencillez y dulzura, su enorme discreción y la influencia que ejerce sobre Rajoy, incluso en las lecturas, que una vez devoradas, le recomienda a su marido. Licenciada en Económicas y Empresariales por la Universidad de Santiago de Compostela, la señora de La Moncloa (como el personal de servicio llama a las esposas de los presidentes) se parece poco a Ana Botella, con la que mantiene una estrecha amistad desde hace tiempo. Viri nunca ha seguido la senda de la política, ni siquiera figura como afiliada al PP. Al menos en ese aspecto, Elvira se parece más a Sonsoles Espinosa, a quien tampoco le gusta demasiado la vida pública, aunque ambas asumieran hace lustros el coste personal y familiar de ser la mujer de un líder. Con una diferencia, según el periodista Graciano Palomo, autor de la biografía de Rajoy El hombre impasible: que Elvira seguro que acompañará en más ocasiones a su marido en encuentros con personalidades y viajes al extranjero de lo que lo ha hecho la leonesa.

De Aravaca a la Moncloa

Como a Sonsoles, a la esposa de Rajoy también le costará vivir en el palacio de La Moncloa. Cuestiones de seguridad nacional obligan a los presidentes a vivir en un complejo destinado a esos menesteres. A Elvira le gustaría quedarse en su dúplex de Aravaca donde concilia la vida familiar y laboral. Un inmueble de 279 metros cuadrados, con acceso a pistas de tenis y piscina, valorado en 1,5 millones de euros. No en vano se ubica en una urbanización del exclusivo barrio de Aravaca, al noroeste de Madrid.

Elvira Fernández Balboa no ha hecho nunca alarde de lujos. Procede de una familia acomodada de clase media y es la mayor de tres hermanos. Su padre hizo fortuna en Venezuela y luego invirtió en la empresa de material de construcción Saneamientos Balboa. Han vivido bien, pero sin ostentación. Dicen que Viri se cose hasta la ropa y se la reforma. Su carácter sobrio y austero no le permite lucir modelos de alta costura o cotizados diseñadores. La noche electoral llevó una sencilla blusa-casaca verde pistacho y unos largos pendientes. Le basta con consultar a su paisano Adolfo Domínguez para ir elegante a un acto que lo requiera. En el día a día, no destaca en exceso y se mantiene fiel a su estilo clásico y cómodo. No suele olvidarse, al salir a la calle, de sus gafas de aviador Ray-Ban. En el curro también le gusta pasar desapercibida. Tanto en su estancia en Antena 3 (donde su primer sueldo como empleada fija ascendió a 960 euros al mes) como en Admira, empresa de Telefónica, donde ha sido asesora técnica, o ahora en Teléfonica, donde trabaja como analista de contenidos para el mercado audiovisual. Nunca se ha hecho notar por ser la mujer de. Muchos compañeros ni la relacionaban con Rajoy, pero sí saben de su buen hacer profesional. Su trabajo la ha convertido en una especialista en comunicación ve mucho la tele y observa programas y contenidos que analiza desde la óptica de una experta y nadie duda de que aconseja a su marido mucho más allá de anudarle las corbatas.

Los dos han logrado en estos 16 años cimentar una sólida convivencia. Han pasado mucho juntos. Dos años después de su boda, Viri perdía en un embarazo de seis meses a la que hubiera sido su primera hija. Superado el trance, el matrimonio optó por acudir a la clínica Dexeus en Barcelona, donde nació su hijo mayor Mariano, que ya tiene doce años. Luego vendría Juan, de seis.

A Elvira Fernández Balboa le esperan cuatro años de vida en un palacio al que tendrá que adaptarse. Su sobriedad, también la de Rajoy, poco derrochador, no les llevará a emprender grandes reformas. No están los tiempos para ello. Quizá ni cambien las cortinas. En la intimidad, Viri, será como es. «Ella es la única que me dice siempre la verdad. Es menuda, frágil y dulce, pero mucha Viri». Lo dice su marido, el próximo presidente de España.

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