«Quiero que me consideren un novelista de género»

Acaba de publicar 'El Necronomicón nazi', una historia de misterio y búsqueda del poder en torno al libro de H. P. Lovecraft

ANGÉLICA TANARROVALLADOLID
El escritor Vicente Álvarez. / HENAR SASTRE/
El escritor Vicente Álvarez. / HENAR SASTRE

Seis novelas y muchas horas de escritura después, Vicente Álvarez (Valladolid, 1963) quiere ser reconocido como un escritor de género. Pero no siempre fue así. Lo que no ha cambiado desde que se inició en la escritura es su afán por contar historias y contarlas bien. Cuidar el lenguaje, cuidar el tiempo, y el 'tempo' de la historia. Ahora le ha nacido un personaje, Ariel Conceiro, con el que su autor, colaborador habitual de EL NORTE DE CASTILLA, quiere vivir más de una aventura. La primera, 'El Necronomicón nazi', acaba de salir en la editorial Roca. Y como la publicación se ha retrasado, está metido ya en la siguiente. Es fácil hablar con este autor de libros -a pesar del ruido de fondo del café donde transcurre la entrevista, que nos hace hablar a gritos-. De los suyos y de los ajenos.

-¿Hasta dónde ha escrito una novela negra y hasta dónde, si nos atenemos al título, una de terror?

-Bueno, ahora tenemos esa manía de encasillarlo todo y catalogar a la gente. Y así se dice de mi novela que es una novela negra. Pero en realidad yo no la veo así. Yo creo que es una novela de género en la que se mezclan muchos géneros. De enigmas, de aventuras, sentimental, todos mezclados. Lo que a mí me interesa ahora es convertirme en un autor de género. Antes me daba vergüenza serlo, porque parecía que era una literatura de segunda, y ahora cada vez estoy más orgulloso porque las novelas que me gustan lo son y hay autores como Lovecraft, que es el gran representante del género de fantasía y terror, que no deja de ser un magnífico escritor.

-¿Y guarda algunas de las reglas del género, hay un enigma que resolver, un juego?

-El juego me gusta mucho, aunque en España está mal visto. En cambio en Francia es todo lo contrario y ahí está Georges Perec que es un autor que me encanta y lo practica mucho. Creo que el juego es un referente en todas mis novelas. Sé que juego con las cartas marcadas y me gusta.

-El homenaje a Lovecraft y a su obra va más allá del título.

-Sí. El Necronomicón es el centro de toda la novela. Al protagonista le llegan noticias de que existe una versión del libro realizada por los nazis y lo investiga. Aquí empiezan los elementos fantásticos de la novela porque como casi todo el mundo sabe Lovecraft inventó la existencia del libro, aunque muchos creen que existió y que puede salir por ahí. Y luego está toda esa locura de los nazis detrás de los grandes símbolos del poder como el Arca de la Alianza o el Santo Grial. De todo eso parte la novela y de un hecho cierto. Se sabe que Himmler (dirigente nazi, comandante de las SS) visitó Montserrat y que en el hotel Ritz perdió un maletín. Entonces me pregunto por su contenido y por lo que andaba buscando.

Planes

-En esta novela surge Ariel Conceiro un detective de libros (no de libro). Y por lo que tengo leído tiene grandes planes para él.

-¿Qué quieres decir con 'grandes planes? (risas).

-Que no le va a abandonar tan fácilmente.

-Ah, no claro. Me apetecía mucho tener un personaje que me fuera acompañando de una novela a otra. Aunque otros personajes míos ya se han intercambiado de unas historias a otras, éste será algo así como el buque insignia de los personajes. Aunque no en todas las historias tenga el mismo protagonismo. En la que estoy escribiendo ahora, por ejemplo, su papel es más secundario. Además me apetece que crezca conmigo, así que, si dentro de veinte años aparece en otra novela, tendrá ya sesenta.

-¿Y qué tal se lleva con él?

-Me llevo bien con todos mis personajes, lo cual no sé si es bueno o malo. Aunque es posible que este acabe desmandándose, porque la confianza da asco. En la próxima, que seguramente será una novela más clásica, habrá otro personaje protagonista, por lo que al final es posible que en el futuro sea una pareja. Él todo lo resuelve a través de los libros y cuando toma las riendas el relato tiene algo de metaliterario.

-Ariel Conceiro dice de sí mismo que es un tipo gótico, el último templario. ¿No tiene miedo de que vinculen su obra con la moda de los esoterismos y los best sellers sobre misterios históricos de tan escaso valor literario?

-Desde el principio, he intentado ser sincero con lo que escribo. Me gusta un cierto tipo de novela. Y aunque se toquen ciertos temas, el resultado no tiene por qué ser malo. A mí me interesa mucho el lenguaje incluso a veces me supone tener que batallar con los editores que temen todo lo que sea 'literario'. Pero ¿por qué no vas a tener una buena historia y que esté bien contada? Un ejemplo: 'El nombre de la rosa' es una historia cojonuda que, sin embargo, tiene párrafos y párrafos en latín y a nadie se le ocurre ponerle pegas. Y más, ahí están Chandler o Stevenson. Lo que ocurre es que con la novela negra hay prejuicios y a veces la crítica la trata mal solo por eso, por ser de género. Le ocurrió a Fernando Marías cuando ganó el Nadal con 'El niño de los coroneles', que es una novela estupenda pero le dieron muchos palos. Y a mí cuantas más cosas de estas veo más ganas me dan de que me consideren un autor de género.

-La documentación es algo muy importante en sus novelas. ¿Lo es también en esta?

-Mucho. Siempre me sorprende leer entrevistas de escritores que dicen que no se documentan, que dejan que la novela les sorprenda. Yo por el contrario necesito no solo tener todo bien documentado sino también tener muy sujeta la estructura de la novela. Me consolé cuando leí a Roberto Bolaño que decía que él sabía qué iba a ocurrir en cada capítulo, antes de escribirlo y pensé 'pues no soy tan raro'. Sobre todo en historias como ésta que tienen que ver con libros y los datos debe ser exactos. Pero aunque fuera todo inventado, el autor debe conocer todos los detalles para poder contarlo con seguridad.

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