El Prado gana 22.000 metros cuadrados con la nueva ampliación de Rafael Moneo

El Patronato del museo destaca que el proyecto ha sido respaldado por todos los gobiernos de la última década

ARANTZA PRÁDANOSCOLPISA MADRID
Vista de la fachada principal del edificio de ampliación del Museo del Prado, de Rafael Moneo. / F. ALVARADO-EFE/
Vista de la fachada principal del edificio de ampliación del Museo del Prado, de Rafael Moneo. / F. ALVARADO-EFE

El Prado es ya un museo 'y medio'. Ha hecho falta una década larga de planificación y cinco años de obras polémicas para que la primera pinacoteca nacional entre en el siglo XXI con sus casi dos centurias de vida a las espaldas. El nuevo Museo del Prado gana 22.000 metros cuadrados, un 50% adicional sobre su actual superficie, que se dedicarán a exposiciones temporales, áreas de trabajo y servicios de atención al público. La ampliación la firma Rafael Moneo y es de las que dejan huella. Además de su calidad artística, la transformación tiene un valor añadido, dijo Rodrigo Uría, presidente del Patronato; en tiempos turbulentos, muestra «el valor del consenso político». El proyecto ha pasado por las manos de cinco ministros de Cultura de distinto color político y todos han remado a favor.

A la actual titular, Carmen Calvo, le ha tocado el regalo de declarar concluidos los trabajos. La inauguración oficial tendrá lugar a finales de octubre en presencia de los Reyes, y con una exposición de pintura española del XIX. Del 28 de abril al 1 de junio, los fines de semana serán de puertas abiertas para dar a conocer la ampliación a pared desnuda.

Rafael Moneo era ayer un hombre feliz. Mostró a los periodistas, decenas extranjeros, las distintas dependencias ganadas para el Museo con la incorporación al complejo del antiguo claustro de los Jerónimos, cuyas ruinas rehabilitadas coronan un edificio cúbico de nueva factura, que conecta con la fachada trasera del Palacio de Villanueva, cuerpo central del actual museo. El nuevo edificio rinde tributo a los dos faros de la pintura española, Goya y, más aún, Velázquez, alma de la pinacoteca, explicó Moneo. También a los Austrias que le dieron vida.

Las puertas de Iglesias

Materiales nobles -roble, bronce, mármol, piedra caliza-, técnicas artesanales olvidadas como el estucado planchado a fuego, un jardín geométrico de boj frente a las puertas monumentales de la escultora Cristina Iglesias, el auditorio de 438 plazas y salas de estudio y restauración son algunas de las aportaciones que inyectan modernidad, belleza y funcionalidad al nuevo Prado. Por un coste final de 152 millones tras el aumento presupuestario de hace dos años, ya que el presupuesto inicial era de 42 millones de euros.