Un escenario de vértigo

Santiago Lorenzo comenzó a rodar ayer 'Al calor de las brasas' en el edificio Duque de Lerma con extras locales

ÁNGELES CORZOVALLADOLID
Un escenario de vértigo/
Un escenario de vértigo

Empezaba a amanecer cuando el Duque de Lerma, emblemático rascacielos de Valladolid, se convirtió ayer en un improvisado plató de cine. En el portal del inmueble dió comienzo el rodaje de 'Al calor de las brasas', titulo provisional de la película dirigida por el palentino Santiago Lorenzo y cuyos exteriores se grabaran íntegramente en Valladolid.

Huyendo del calor y de los posibles curiosos, el rodaje comenzó pronto. A las 6.00 de la mañana tres camiones y varias furgonetas, pertenecientes a la productora TeleSpam, se detuvieron a la orilla del Pisuerga para descargar cámaras, cables, focos... Poco después llegaban el director y sus ayudantes, seguidos del actor Diego Martín, protagonista del filme, y de nueve figurantes, la mayoría vallisoletanos.

«Ha sido una mañana dura, sobre todo por el calor, pero lo hemos pasado bien» reconocían estos intérpretes extras, que a pesar del madrugón se sienten orgullosos de participar en una película «tan vallisoletana». Además de los exteriores que se rodarán en la ciudad, tres de los seis actores principales, (Ana Otero, Juan Antonio Quintana y Diego Martín) son de Valladolid. «Los tres veníamos en un lote» bromeó Quintana el día que se presentó el filme.

Las escenas rodadas ayer, corresponden a un momento de la película en que su protagonista, un joven llamado Arturo, arruinado y melancólico, acude a la compañía financiera que dirigía y que irremediablemente ha perdido. El Duque de Lerma simbolizó por un día la añorada empresa. Este edificio fue construido hace más de tres décadas con la intención de convertirse en un lujoso hotel, sin embargo, el proyecto no prosperó y la mayor parte de su vida ha servido de refugio a personas sin hogar y de enorme pancarta a diversos grupos políticos y sociales. En la actualidad, el rascacielos alberga apartamentos y oficinas, función más acorde con su 'papel' cinematográfico.

Dura jornada

Pese a que la mañana fue una de las más calurosas del verano y el sol no dejó de lucir, Santiago Lorenzo y su equipo trabajaron 'al calor de las brasas' durante siete horas. A la una del mediodía finalizó la primera sesión del rodaje. La segunda, que se desarrolló en el interior de un inmueble en la Acera de Recoletos, comenzó entorno a las 17.00 y finalizó entrada la noche. Este ritmo de trabajo se mantendrá a lo largo de las cuatro semanas que la productora de tiene previsto permanecer en la ciudad. Los próximos escenarios de la película serán, al igual que el de ayer, lugares representativos de la ciudad como el Teatro Calderón, el Patio Herreriano o la Biblioteca de la plaza de la Trinidad.

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