La otra vanguardia europea

Una exposición muestra en San Benito cómo evolucionaron los nuevos lenguajes artísticos en los países del otro lado del telón de acero

ANGÉLICA TANARROVALLADOLID
La otra vanguardia europea/
La otra vanguardia europea

Hasta que no cayó el Muro de Berlín la historia de la evolución de las vanguardias europeas estaba incompleta. Fue a partir de ese momento cuando se supo que al otro lado del telón de acero también habían pasado cosas, muchas más que las que se podían esperar dentro de unos regímenes que, sobre todo en sus primeros años, no dieron cuartel a lo que no fuera la ortodoxia revolucionaria. Y también en otros países de la 'periferia centroeuropea'.

La exposición que desde ayer se exhibe en la sala municipal de San Benito viene a cubrir esta laguna en el campo de la fotografía. 'La vanguardia europea 1920-1970' demuestra que Praga o Viena se convirtieron en centros activos tan importantes para los nuevos lenguajes (cubismo, surrealismo) como lo fueron París o Berlín. Y lo hace a través de 142 fotografías inéditas en España pertenecientes a los fondos de la galería Kowasa de Barcelona.

Artistas de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovaquia, Francia, Holanda, Hungría, República Checa y Suiza firman las imágenes -muchas de ellas en la tirada original- que muestran el paso del pictorialismo del XIX a la abstracción y la relación del lenguaje fotográfico con los nuevos movimientos artísticos como el cubismo, el futurismo, el surrealismo o la Bauhaus y cómo a partir de la década de los cincuenta una nueva abstracción convive con otros movimientos artísticos como la nueva objetividad. La exposición refleja también el camino de la fotografía documental con tintes sociales y un capítulo dedicado al fotomontaje.

No es difícil rastrear en las obras expuestas sus influencias y las constantes que caracterizaron las primeras vanguardias como la fascinación por la ciencia y la técnica, las imágenes que aportaban los microscopios o la belleza de las máquinas.

La exposición, comisariada por Hubert de Wangen, tuvo un largo proceso de producción que culminó en enero de este año con una primera muestra en la sede de la galería, aunque en esta ocasión el espacio disponible limitó su contenido a un país, la antigua Checoslovaquia. En Valladolid, la exposición ha sido coordinada por Natasha Christa que ayer explicó los criterios con los que fueron seleccionadas las fotografías, entre cuyos autores figuran nombres vinculados al movimiento dadaísta, como el austríaco Raoul Hausmann o el alemán nacionalizado estadounidense Hans Richter; o al grupo De Stijl, como César Domela. También, artistas destacados en las técnicas del fotomontaje y la fotografía publicitaria como el francés Pierre Boucher o el más intimista y lírico Josef Sudek.

Del cuerpo a la calle

La exposición se divide en capítulos temáticos. El primero de ellos, titulado 'Cuerpo', muestra la evolución de la fotografía de desnudos y su abandono definitivo de los convencionalismos de la mano de pioneros como Frantisek Dtrikol o los surrealistas Richter y Ubac que dieron una vuelta de tuerca al género del retrato.

El segundo capítulo, 'Visiones del Mundo', nos lleva a la calle de la mano de las revolucionarias 'leicas' y 'rolleiflex' que tanto hicieron por la fotografía de ambiente. En este apartado están también los paisajes y las naturalezas muertas. La representación experimental de formas, objetos y texturas, la solarización, la macrofotografia y la microfotografía aportan la nueva visión del mundo en el capítulo 'Abstracción', donde se muestran las obras de Hausmann, Rössler o Kessels. Por último, la muestra se cierra con el apartado dedicado al 'Fotomontaje' y sus diversas técnicas.