Torrecilla celebra dos romerías en honor de la Virgen del PinarPasión y silencio

Doscientas personas participan en la escenificación del Vía Crucis la mañana del Viernes Santo

I. J. ISABEL JIMENOTORRECILLA DEL PINARTORRECILLA DEL PINAR
Torrecilla celebra dos romerías  en honor de la Virgen del PinarPasión y silencio/
Torrecilla celebra dos romerías en honor de la Virgen del PinarPasión y silencio

Torrecilla del Pinar se prepara para una de las fiestas que se celebran a lo largo del año. El lunes, lunes de Pentecostés, los torrecillanos emprenderán de nuevo camino hacia la ermita de la Virgen del Pinar, pero no será un camino como el de otros días, como el que a diario recorren la mujeres del pueblo para ir a visitar a su patrona. Torrecilla se prepara para la romería, la primera del año, la que lleva la imagen de la virgen desde de su morada habitual hasta la iglesia, donde permanecerá hasta septiembre.

Al son de las jotas, precedida de los danzantes, la Virgen del Pinar avanza hacia la iglesia en la que estará de nuevo hasta que otra romería la lleve de vuelta a su casa, la ermita ubicada a unos kilómetros del casco urbano, en un alto, en un bonito paraje, junto a los antiguos lavaderos en los que las mujeres iban a lavar y que ahora se han rehabilitado, y una pequeña laguna.

Allí regresa la patrona en las fiestas de la Virgen del Pinar que se celebran el fin de semana más próximo al 21 de septiembre, festividad de San Mateo. A pausado ritmo de jota, los torrecillanos tardan cerca de tres horas en completar el recorrido junto a la imagen de la virgen, que descansará en su morada de nuevo hasta mayo o junio, donde recibirá la fiel visita de las incansables torrecillanas, que ahora completan por ocio el trazado que hace años realizaban para lavar la ropa en los lavaderos, junto a los que en algunas fiestas se instalan incluso puestos de feria para hacer de ese día un día de fiesta completo.El primer año se puso en marcha casi por casualidad, de manera improvisada y con lo que cada uno pudo aportar. Ahora, después de cuatro ediciones, el Vía Crucis viviente que cada Viernes Santo se escenifica por los rincones de Torrecilla del Pinar está plenamente consolidado y en auge, tanto entre quienes se involucran de forma directa en su organización como por quienes acuden a presenciar la representación que conjuga a la perfección el espectáculo de la puesta en escena y los valores que quiere transmitir. «Es una experiencia muy emotiva», subraya Justa del Sol, una religiosa del pueblo de quien partió la idea de «invitar a la participación de los jóvenes en el Vía crucis de Viernes Santo, pero diferente al de años anteriores, esta vez con rostro humano».

La idea cuajó a la perfección y fueron precisamente los jóvenes quienes impulsaron la continuidad de aquella emotiva Pasión, que cada año se va perfeccionando un poco más. A los escuetos diálogos de aquella primera ocasión se unió un año después el guión que la religiosa confeccionó como hilo conductor por las calles y rincones de Torrecilla del Pinar para «representar los momentos más significativos de Jesús con la gente y en los escenarios privilegiados del pueblo».

La plaza del municipio sirve de punto de partida a un recorrido que se prolonga durante casi dos horas entre el silencio de la multitud que cada año acude con más respeto a revivir la Pasión de Jesús. Los niños son los protagonistas de esta primera escena, en la que reciben entre aclamaciones a Jesús, que se adentra en la iglesia para compartir con los Apóstoles la Última Cena.

De nuevo, la escenificación toma las calles. El juicio ante el Sanedrín y Pilatos y la sentencia de condena de muerte son otras de las escenas que recoge el guión elaborado por Justa del Sol y que cada mañana de Viernes Santo toma cuerpo gracias a la participación de más de doscientas personas.

Por el calvario

Las cruces de piedra del Calvario que aún se conservan el pie sirven de escenario y guía por el que Jesús, con la cruz a cuestas, camina hasta uno de los rincones más bonitos del pueblo y donde tienen lugar las escenas más llamativas de esta pasión viva. Las tres cruces finales del monte Calvario, en la Serreta, en lo que los torrecillanos conocen como 'El Cotanillo', Jesús y los ladrones representan el sacrificio de Jesús.

Y aunque no deja de ser una escenificación, un espectáculo, el Vía Crucis viviente de Torrecilla del Pinar sigue presumiendo de su objetivo inicial: conseguir que «sea una vivencia», una ocasión para que «al recordar la pasión de Jesús, meditemos en la pasión de nuestro mundo y en nuestro propio vía crucis», apunta la religiosa Justa del Sol, muy satisfecha con la positiva respuesta de todo el pueblo, pero sobre todo de los más jóvenes, y del silencio y respeto que rodea cada escena, cargada de emoción, solidaridad y compromiso.Próximo pueblo: Lastras de Cuéllar