Pasión por los retos de la gravedad

El estreno del primer espectáculo circense hecho en Valladolid muestra la buena salud de un género de amplia presencia en el programa oficial

A. CORBILLÓNVALLADOLID
Pasión por los retos de la gravedad/
Pasión por los retos de la gravedad

Un espectáculo de circo 'made in Valladolid'. Tal vez la primera (y única) propuesta de este tipo de Castilla y León, se presentó ayer en este festival de teatro urbano o de 'espacio público' (como dicen los puristas del sector). Muchos creen que dedicarse al teatro es no tener los pies en el suelo. Por eso, los tres artistas de 'Circo Efímero' viven esta irrealidad a ocho metros de altura. Después de los titubeos de los primeros meses, su espectáculo 'H-17' irrumpió ayer con ganas de demostrar la buena salud de este arte.

Porque, un repaso a la lista de espectáculos circenses del festival, demuestra que esta modalidad goza de buena salud. En la primera jornada eran la mitad del programa. En el resto, compiten ya con ofertas que parecen más callejeras como las variedades o las acrobacias. «El circo ya no es aquella víctima de la tele de los años cincuenta cuando desaparecieron todas las escuelas. Hay nuevos centros de formación e ideas que han roto con la endogamia familiar anterior», explicó ayer Jordi Borrell, hombre de circo de toda la vida. Borrell aceptó el reto de la promotora vallisoletana Barranco y, además de este TAC, el resultado podrá verse en otras 25 o 30 localidades de la región.

La primera jornada 'completa' del programa descubrió a un público con ganas, un 'increscendo' acorde con la subida del termómetro. Los recovecos del Campo Grande se convirtieron en espacios para historias íntimas, casi mínimas, como el lirismo de los lusitanos de El Nido, el soliloquio danzante de Víctor Zambrana o las contradicciones del querer (también del desamor) a ritmo flamenco de Marco Vargas y Chloe Brule-Dauphin.

Punto neurálgico

El barullo urbano, queda para los aledaños de la Plaza Mayor. Allí tomó posesión del escenario El Niño Costrini (ganador del premio Off 2003), maestro de ceremonias de este año. El público abarrotaba las butacas esperando las 'gansadas' del artista argentino, capaz de lograr toda la complicada del personal, incluso que todo el mundo le haga la 'ola'.

Tras el asueto del mediodía, la tarde abrió definitivamente el programa a la gran oferta paralela del Off, que llenó los espacios de mujeres delincuentes con el traje a rayas, casting de telenovelas latinas, más acróbatas y los muy queridos del TAC Leandre & Claire, una pareja de 'clown' que mantienen su noviazgo con la ciudad. En este festival, siguiendo la escuela de la Seminci, funciona ya un 'boca a boca' de recordatorios y consejos sobre lo que es bueno o lo que es una 'castaña' (otro de esos términos que se van consolidando en el 'diccionario' del certamen). De momento se llevan ese bis a bis Trottola (ayer se despidieron) y Petit Theatre Baraque.

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