Una exposición digna

FERNANDO CABALLERO

LA exposición abierta ayer en el claustro de la catedral se puede considerar muy digna en la selección de las obras y en el montaje. La elección de las piezas siempre es discutible y depende del criterio de los organizadores, que en este caso ha sido una comisión, pero en el catálogo se encuentran las obras más significativas de la Semana Santa de la capital. La provincia da sorpresas y más hubiera dado si el número de piezas fuera más alto. Puede cuestionarse la selección más por lo que falta que por lo que hay. Pero lo cierto es que el nivel artístico que se ha concentrado en el claustro es bastante alto, lo que justifica ya la organización del evento.

El montaje de la exposición parece discreto, pero efectivo. Los capítulos están separados por una especie de pináculos de colores que tienen su simbología religiosa acorde con los contenidos de cada uno de ellos. Unos capítulos, por otra parte, estandarizados en el discurso clásico de la Semana Santa, aunque se ha huido del estrictamente cronológico, lo que permite compaginar escenas de diferentes significados y obras de distintas épocas.

Hay detalles atractivos en el montaje, como las fotografías de los pasos en la calle que complementan a los de la sala, o las referencias al Descendimiento

El libro-catálogo editado con motivo de la exposición está bien cuidado, con unas magníficas fotografías, un diseño moderno y con unas completas fichas explicativas de cada obra. Falta un texto que detalle, a modo de preludio, la celebración de la Semana Santa en la capital y en la provincia.

Una exposición digna que contribuirá a difundir una Semana Santa que ha conseguido la declaración de fiesta de interés turístico nacional y que trabaja en un ambicioso proyecto de crear un museo.