Chicos malos del relato oscuro

Fernando Martínez Láinez, Rafael Reig y Rafael Fuentes debaten sobre la vigencia del género

A. T.MADRID
Chicos malos del relato oscuro/
Chicos malos del relato oscuro

Van de tipos duros. Quizá porque durante mucho tiempo han reinado en un género donde había pocas mujeres. Un ejemplo a modo de botón: en 'Crímenes contados', la 'Antología del relato negro español', que acaba de publicar la editorial Menoscuarto y que ayer se presentó en la Feria, solo una escritora, Alicia Giménez Bartlett. Entre los que están, Fernando Martínez Láinez (Barcelona, 1941) -que además del encargado de la edición es el autor de uno de los relatos, 'Mirando al mar'- Rafael Reig (Cangas de Onís, Asturias, 1963) y Rafael Fuentes (Madrid, 1962) discutían ayer sobre la vigencia de la novela negra. ¿Es el realismo social de la novela policiaca? ¿Es aquella historia en la que los malos tiene alguna oportunidad de ganar? ¿Es?

Martínez Láinez cree que las fronteras se van desdibujando. «Los escritores contemporáneos, desde Muñoz Molina a los últimos ganadores de los premios Planeta, se han dado cuenta de que si introducen en la trama un crimen y una investigación policial van a tener muchos más lectores». Así explica porqué toda la novela contemporánea está incluyendo elementos de la novela negra hasta el punto de que se hable de su final.

Rafael Fuentes ('Historias que nos pertenecen') es aún más radical: «La última novela negra se escribió en 1960. Fue '1.280 almas', de Jim Thompson. Luego Elmore Leonard y poco más. Aquí, en España, solo hacen novela negra Juan Madrid y Toni Romano» (el ex policía y ex boxeador que aparece en sus novelas haciendo las funciones de narrador).

Puristas

Al menos, Rafael Reig ('Esa oscura gente', 'Sangre a borbotones') pone una nota algo más optimista. «Yo cuando oigo hablar a los puristas de la muerte de la novela negra me encanta porque eso quiere decir que goza de buena salud. Es como cuando decían que Camarón no cantaba flamenco».

Fuentes insiste. «La novela negra se acabó cuando se puso de moda el 'thriller'. El 'thriller' es emoción, misterio, no es novela negra. Esta se acabó cuando el público quiso emoción».

Y es que a su juicio para hacer novela negra hay que tener una experiencia vital cercana a la miseria. «Haber vivido en la sociedad estadounidense en la época del crack del 29», por ejemplo, o, como en su caso, haber sido boxeador y haber desempeñado múltiples oficios antes de coger el teclado.

Dicen que ahora las editoriales escogen a los detectives, porque saben lo que se vende. Láinez apunta otros motivos en el prólogo a la citada antología. Adiós a aquel detective romántico y generoso. «La figura del nuevo detective ha quedado algo borrosa. Ya no tienen tan claro el mal al que se enfrenta».