«No soy un desencantado»

El autor de 'Los senderos del tigre' considera que «la Transición fue una época miserable porque se engañó a los españoles. Todo estaba pactado»

ANGÉLICA TANARROVALLADOLID
«No soy un desencantado»/
«No soy un desencantado»

Se considera sobre todo un narrador y anda buscando en las calles del barrio madrileño de Malasaña, su barrio, quien le cuente una buena historia. Las paga a 20 euros. «Es que la vida ha subido mucho». Juan Madrid (Málaga, 1947) salió de los circuitos de lectores de las historias policiacas cuando Imanol Uribe adaptó su novela 'Días contados'. Después, él mismo ha escrito guiones para cine y televisión y, entre novela y novela, da clases de guión cuando se lo piden. No puede olvidar, cuando se le pone un periodista delante, que fue cocinero antes que fraile y lo primero que te suelta es una frase a modo de titular. «Hago novela negra para librarme del discurso único». Hay que llevarle muy toreado.

-Hace años no quería que le encasillaran como escritor de novela negra. ¿Lo consiguió?

-Ahora ya no me preocupa. Tengo seis novelas y he utilizado el género de la novela negra para contar las historias que quiero contar. Uso los elementos del género como materiales de derribo para construir un nuevo edificio. Yo lo que pretendo contar es la Transición.

-¿Por qué la Transición?

-Porque fue una época miserable. Se engañó a los españoles. Se les engañó con la Constitución, con los pactos. Hacen falta no ya novelas, sino ensayos que clarifiquen cómo se gestó todo. Me pone los pelos de punta pensar que todo estaba previsto desde el año 45 entre la oligarquía española y Estados Unidos. Todo se ha ido cumpliendo, como explica Juan Garcés en su libro 'Soberanos e intervenidos'.

-Ejerció el periodismo durante treinta años, ¿por qué lo ha dejado?

-Porque el periodismo que a mí me interesa ya no se hace. Que es fundamentalmente el periodismo del reportaje y la crónica. Es decir, el que está en la frontera con la literatura, si es que esos no son géneros literarios. Tengo mono de periodismo y trato de quitármelo con los libros de viajes, como el del Amazonas...

-Pero ya no puede hacer lo que le gusta en la prensa.

-No. La Transición fue una oportunidad para crear el periodismo moderno español, pero todo eso se ha perdido. Se ha perdido la independencia con los grandes grupos de poder que controlan los periódicos y los medios audiovisuales.

-Usted fue el guionista de 'Brigada central'. ¿Cree que a las series españolas de televisión les falta ambición?

-Es que las hacen los productores. No las hacen ni los guionistas ni los directores. Y los productores son muy exigentes. Hay que hacerlas de forma que den mucho dinero y eso rebaja la calidad.

-Volviendo a la novela negra, ¿es de los que piensan que ya no existe?

-Está en decadencia. Somos minoría, como los filatélicos. Ahora el lector es perezoso y se deja llevar por las narraciones cinematográficas y por los medios de masas. Pero si un antropólogo venusino quisiera saber dentro de dos mil años cómo era la vida en esta sociedad tendría que leer las novelas negras. Igual que hay que acudir a la picaresca para saber con la sociedad española del XVII.

-Hubo un tiempo en que se dedicó a escribir panfletos políticos. Si tuviera que hacerlo ahora, ¿qué escribiría?

-El panfleto... Una excelente escuela de literatura. Te obliga a ir al grano, a sintetizar, de ahí pasé al periodismo... No sé, ahora me resultaría mucho más difícil, porque entonces tenía un puñado de dudas, pero un millón de certezas y ahora tengo un millón de dudas y solo un puñado de certezas... Pero no soy un desencantado. Que conste. Sigo ejerciendo la política como ciudadano y en la Asociación de Intelectuales Antiimperialistas.