John Irving y la búsqueda del padre

'Hasta que te encuentre' aborda con un realismo llevado a las últimas consecuencias la figura de un padre que abandonó al protagonista antes de que naciera

IÑAKI EZKERRA

Jonh Irving tiene una facultad especial para plantear argumentos, aunque se mueven dentro de los parámetros realistas fuerzan estos hasta hacerlos lindar con lo fantástico pero siempre con un tono de verdad, el que le da el drama humano que viven con intensidad sus personajes, en este caso el de un actor llamado Jack Burns que con solo cuatro años se vio inmerso en la peligrosa aventura de acompañar a su madre, Alice Stronach, por diferentes ciudades portuarias en la búsqueda del hombre que la abandonó antes siquiera de que pudiera dar a luz. Alice se dedicaba a los tatuajes y ese oficio es el que le unió a William Burns, que a pesar de ser un organista de Edimburgo, sentía una incontrolable fascinación por la tinta y por lo que con ella se podía hacer sobre la piel humana. Corroborando los argumentos que el padre de Alice tenía para justificar su animadversión por William, este huye del escenario familiar y será infructuosa la busca que madre e hijo realizan por ciudades como Amsterdam, Oslo, Helsinki, Copenhague o Estocolmo y que finalmente concluirá con el resignado regreso a Canadá donde el protagonista iniciará sus estudios.

El realismo sorprendente de John Irving no baja la guardia en ningún momento y sitúa pronto a nuestro héroe en un centro donde él es el único niño y con un perfil psicológico en el que desde el comienzo afloran sus dotes de actor como algo inherente a su naturaleza. Si en 'La cuarta mano', la anterior novela de este autor, abordaba con ironía un factor que sería determinante en la conformación narrativa de la obra, como era el escabroso asunto de una mano que le era transplantada al personaje central tras perder la suya, en este caso va a ser la condición de actor la que va a moldear no solo el comportamiento de Jack Burns, sino la que va a ir dibujando incluso la propia trama argumental, que pasará de la educación del muchacho y de un texto que responde al género de la novela de formación a la etapa de la madurez en la que proseguirá la empresa de la que su madre se desistió.

En la parte dedicada a su infancia y adolescencia se le ve a Jack teniendo sus primeras experiencias sexuales con una muchacha bastante mayor que él que cobra un peso iniciático en su carácter, lo mismo que los distintos internados de Nueva Inglaterra que luego irá conociendo. En la parte en la que reanuda la búsqueda de la figura paterna ya es un célebre actor que ha obtenido un Oscar y a quien el reconocimiento no le llena ese vacío en su biografía y en su personalidad.

Como en su anterior novela, el éxito aparece en la vida de nuestro hombre como un elemento distorsionador que no procura la felicidad y con el que hay que establecer un pacto para sobrevivir. Si en 'La cuarta mano' se trataba de un éxito ajeno a los méritos del personaje que tenía que ver con un accidente y con una intervención médica, en 'Hasta que te encuentre' se trata de un prestigio ganado a pulso pero sobre el que se impone la misma lucha por dominar el propio destino. Como en la peripecia de Ulises, ese aprendizaje no está en la meta sino en el viaje que el lector comparte.