'Miraflores, luz de Flandes' muestra las obras de conservación de la Cartuja burgalesa

M. R.BURGOS

La Cartuja burgalesa de Miraflores recupera poco a poco su imagen original, gracias a las obras de restauración que se están llevando a cabo en ella, sobre todo en el altar mayor de la iglesia. Desde hace varios meses, restauradores y conservadores trabajando 'in situ' para eliminar la suciedad de muchas de las piezas de este monumento.

La exposición 'Miraflores, luz de Flandes' muestra el desarrollo de los trabajos de restauración y el visitante puede ver, en una de las zonas de la iglesia, algunas de las piezas ya restauradas del retablo mayor. Los trabajos de recuperación también abarcan los sepulcros del presbiterio donde están enterrados Juan II e Isabel de Portugal, padres de Isabel la Católica, y las vidrieras de la Iglesia.

El conjunto del monasterio cartujo, de estilo gótico, es el mejor ejemplo del arte de Gil de Siloé que construyó, por expreso deseo de Isabel I de Castilla, los sepulcros para acoger los restos de sus padres y de su hermano el infante Alonso. Más tarde, el maestro escultor realizó el retablo, que también se encuentra ahora en fase de restauración.

Los trabajos que se están realizando se fijan no solo en las piezas sino también en el soporte físico de ellas, bien sea de madera o de alabastro. También las pinturas murales que se encuentran detrás del retablo, muy deterioradas, van a sufrir un proceso de restauración ya que se encuentran.

Colaboración

En las obras de restauración colaboran distintas entidades, desde la Junta de Castilla y León, la Fundación del Patrimonio Histórico, World Monuments Fund hasta Iberdrola. El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, explicó ayer, en la inauguración de la muestra, que estas obras eran «necesarias» y añadió que se están haciendo con todos los avances tecnológicos. Herrera seguró que, a finales del 2006, cuando finalicen las obras, la Cartuja habrá recuperado todo su esplendor.

El presidente de la Junta señaló que «una de las consecuencias más positivas» de la autonomía ha sido «la recuperación del sentido de lo propio y el compromiso con el patrimonio» existente en la Comunidad. Herrera expresó que el esfuerzo de las instituciones públicas y privadas ha permitido a lo largo de «estos 23 años de autonomía dar el impulso que necesitaba el futuro del patrimonio».