Comienza en Astorga el proceso de beatificación de tres enfermeras fusiladas durante la Guerra Civil

El Obispado recogerá una veintena de testimonios de conocidos de las jóvenes este lunes

RAMÓN ROCAASTORGA
Comienza en Astorga el proceso de beatificación de tres enfermeras fusiladas durante la Guerra Civil/
Comienza en Astorga el proceso de beatificación de tres enfermeras fusiladas durante la Guerra Civil

El municipio leonés de Astorga ha acogido esta semana el inicio de la fase diocesana de la causa de beatificación de tres enfermeras, voluntarias de Cruz Roja, que fueron asesinadas al inicio de la Guerra Civil española en el pueblo asturiano de Pola de Somiedo.

El nombre de una calle en la ciudad leonesa de Astorga es lo más cercano que le queda a la mayor parte de los habitantes, junto a una lápida que cita sus nombres en la capilla de San Juan de la Catedral de esta ciudad cabecera de diócesis.

Pero desde el pasado viernes la muerte de estas tres jóvenes, que fueron a Asturias de voluntarias de Cruz Roja para atender a heridos de la guerra, ha regresado a la actualidad con la puesta en marcha del proceso de beatificación. La causa está promovida por la fundación Enfermeras Mártires de Astorga, que han formado los seis hermanos Gullón y de Oñate, sobrinos de una de ellas, y el Obispo diocesano, que también es patrono de la entidad, y que tiene su sede en la ciudad.

Tras conseguir la autorización del arzobispado de Oviedo, donde ocurrió el fusilamiento y primer entierro en una fosa común, y de la Congregación para la Causa de los Santos, de Roma, el salón de reuniones del Obispado fue el lugar para la apertura oficial del proceso, con el nombramiento del Tribunal de la Causa, formado por diversos sacerdotes, y del Comité Histórico.

Además estaba presente la postuladora de la Causa, Silvia Correale, residente en Roma, que se ha encargado de preparar todo el expediente y que ahora continuará con la tramitación. Desde este lunes 27 de marzo, en el Obispado se recibirán al menos veinte testimonios de personas que conocieron a Olga Monteserín, Pilar Gullón y Octavia Iglesias, cuyos cuerpos fueron inhumados y trasladados a la Catedral de Astorga, donde reposan desde entonces.