La villa donde reposó dos días el cuerpo de San Isidoro

Valverde alberga en su paisaje numerosos arroyos y tres fuentes, una de ellas de la época de Jovellanos

P. PÉREZ SALÁNVALVERDE DE CAMPOS
La villa donde reposó dos días el cuerpo de San Isidoro/
La villa donde reposó dos días el cuerpo de San Isidoro

Desde Medina de Rioseco, a solo cinco kilómetros siguiendo la carretera comarcal 611, -que es, en sentido contrario, la misma que siguen los peregrinos que vienen desde Madrid para enlazar en Sahagún con el camino francés-, se vislumbra Valverde de Campos.

Atrás quedó otra forma más romántica de viajar hasta la villa, que ya solo los más mayores recuerdan nostálgicos: el tren burra. Fue aquella, su última época de esplendor, cuando el lento traqueteo de los vagones llenaba de vida el Valle Verde de Campos. Era también el tiempo en que de boca en boca, y a modo de coplilla, con cierta sorna, se oía decir: «Valverde ya no es Valverde, que es el segundo Madrid. ¿Quién ha visto por Valverde, pasar el ferrocarril!». Junto a su desmantelada vía, quedan solamente los restos de la antigua estación realizada en mampostería, y único testigo del paso de la locomotora.

La espadaña de su iglesia parroquial, Santa María, con su espectacular balconada en el campanario, se alza airosa sobre los campos. A ambos lados de la ruta, las naves, los tractores y otros aperos de labranza, nos indican la principal actividad de sus habitantes, que convive en armonía con la ganadería. Esta pequeña localidad terracampina, situada en un recoveco de los Montes Torozos, ofrece un bello paisaje, regado de fuentes y arroyos por donde mana un agua clara y limpia que los valverdinos, y muchos vecinos de pueblos cercanos, recogen en garrafas como líquido tesoro. Son conocidas las fuentes: Valverdina, del Niño y Fuente Vieja. Esta última, que data de la época de Jovellanos, -también conocida por los lugareños como 'Mar de Santa Úrsula'- , es sin duda uno de los lugares emblemáticos del municipio, del que dista unos doscientos metros.

La historia de la localidad se remonta a varios siglos, y así lo demuestran los restos arqueológicos hallados en la ermita, el pago de Las Adoberas, y en la cuesta de los Moros, en cuyo teso durante la Reconquista existió un castillo. En la Edad Media, este edificio fue propiedad de los Almirantes de Castilla, y en 1176, doña Estefanía Ramírez, viuda del conde de Ponce de Minerva, fundó un monasterio de monjes cistercienses que, posteriormente, abandonarían la villa para trasladarse al cenobio de Santa María de Benavides (Boadilla de Rioseco). En el año 1063, la comitiva que conducía el cuerpo inerte de San Isidoro desde Sevilla a León, hizo alto en la villa y depositaron al sabio arzobispo de Sevilla en el altar de la iglesia, quien intercedió en dos milagros durante su estancia. Esa religiosidad ha dejado poso entre sus habitantes, y Valverde aún celebra devotamente la Semana Santa y otras festividades como la Octava del Corpus o La Cruz.

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