Salamanca comienza la Cuaresma un año más con un rito hispanomozárabe en la catedral vieja

M. Á. PÉREZ LAMASSALAMANCA
Salamanca comienza la Cuaresma un año más con un rito hispanomozárabe  en la catedral vieja/
Salamanca comienza la Cuaresma un año más con un rito hispanomozárabe en la catedral vieja

La catedral vieja de Salamanca acogió ayer, primer domingo de Cuaresma, la celebración de la Eucaristía bajo la identidad del rito mozárabe, con el fin de iniciar la preparación de la Pascua y recordando la forma de celebrar de los antepasados salmantinos hasta la introducción de la liturgia romana en el año 1080.

La liturgia, presidida por el canónigo de la catedral, Manuel Cuesta Palomero, estuvo caracterizada por costumbres que en la actualidad resultan difíciles de encontrar, como la concelebración de cara al altar incluido el sacerdote responsable de oficiar o la abundancia de los cánticos en latín, propios de otras épocas anteriores al siglo XI.

Manuel Cuesta señaló en la homilía que los gestos antiguos y los actuales «responden a un mismo fin, vivir los que nos proponemos vivir cuando venimos a la eucaristía: la experiencia de Dios». El canónigo catedralicio destacó, en alusión a los cristinaos mozárabes de los siglos VII y IX, los riesgos a los que estaban expuestos, como la persecución y el martirio, lo que calificó «una experiencia de Dios más viva y coherente con la fe». Cuesta Palomero añadió que este acto constituía «una eucaristía rica, no ancestral o teatral».

Las costumbres hispanomozárabes conservaban aún los adornos anteriores a la cuaresma, porque en aquella época era en un día como hoy lunes cuando comenzaba la Cuaresma, incluso los siete cirios sobre el altar acompañando al Cristo.

La liturgia eucarística

La Eucaristía comienza con el sacerdote y los ministros orientados al altar mientras el coro entona el canto de entrada, propio de cada celebración y tiene relación con las lecturas del día. Seguidamente tiene lugar el canto del gloria y la oración para dar paso a la liturgia de la Palabra, una triple proclamación de la sagrada escritura. De cara a la transición a la acción eucarística el coro entona el 'Sacrificium' mientras los feligreses depositan la limosna para los necesitados y mientras la comunidad acerca las ofrendas al altar. Posteriormente, la monición sacerdotal introduce la oración universal, para ir al rito de la paz, característica del rito hispano.

Llega la Liturgia Eucarística, la illatio o acción de gracias, el Sanctus y el Post Sanctus. El sacerdote explica después el relato de las institución de la Eucaristía, las oraciones 'Post Pridie' y el 'Ritus Comumnionis', que comienza con el recitado del credo y al que sigue la fracción del pan consagrado. El 'Pater Noster', la 'Elevatio' y la bendición solemne terminan de preparar a los fieles para la comunión.

Para concluir, termina la Eucaristía con el cántico de acción de gracias y la despedida realizada por el diácono. Uno de los detalles significativos de esta celebración es su carácter cristológico, ya que la mayoría de las oraciones se dirigen a Cristo, en lugar de al Padre. Las oraciones de este rito proceden de los textos de los Santos Padres de la Iglesia y de las doctrinas conciliares.