La inflación se dispara al 4,2% anual, la tasa más alta desde junio del 2001

M J. A.COLPISA. MADRID

La inflación se disparó en enero en España hasta el 4,2%, la tasa más alta desde junio del 2001. Para encontrar una referencia más elevada, aunque con carácter de aproximación, hay que remontarse diez años atrás, hasta diciembre de 1995. No se conocen los detalles, pero todo apunta a que el nuevo repunte de los carburantes se sumó a las tradicionales alzas de comienzos de año -suministros como el gas y la electricidad, servicios como el transporte urbano e interurbano y las tasas de las administraciones, entre otras-, que en esta ocasión han sido de mayor calado.

Por unas razones o por otras, el impacto del crudo caro se está trasladando a otros precios. La tarifa eléctrica acumula desfases, y ya empieza a reconocer el coste del gas que queman las centrales de ciclo combinado.

Ni el Gobierno ni los expertos habían previsto tan notable subida del índice de precios -algunos analistas habían adelantado que podría llegar al 4%-, de manera que el indicador constituye una desagradable sorpresa para todos. El dato no es definitivo sino una aproximación, generalmente certera, que elabora el Instituto Nacional de Estadística con criterios que son similares para todos los países europeos (de ahí que se denomine IPC armonizado). Las diferencias con la evolución del IPC nacional suelen ser mínimas, de una décima hacia arriba o hacia abajo, aunque en algún caso han llegado a ser de dos décimas.

La Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) ha encendido las alarmas. Puesto que los precios de las prendas de vestir, el calzado y el menaje resultaron más bajos gracias a la tradicional época de rebajas, los consumidores consideran que las alzas quedaron enmascaradas por la evolución de unos precios que volverán a su nivel con el arranque de la nueva temporada.