«El mayor cambio de Paredes es la despoblación»

FERNANDO CABALLEROPALENCIA

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Valladolid, David Alonso trabajó en la Fundación Las Edades del Hombre desde 1999 hasta el 2003. Desde entonces trabaja para el Ayuntamiento de Paredes de Nava, en donde nació, encargándose ahora de la Oficina de Turismo y del Centro de Interpretación de Tierra de Campos. David Alonso es el autor del libro 'Paredes de Nava. Imágenes del ayer', que ha editado el Ayuntamiento paredeño con el patrocinio de la Diputación y de Caja Duero.

-¿En qué ha cambiado Paredes en estos años?

-Un cambio fundamental ha sido el descenso de la población, que encadena el resto de factores. El descenso de población hace que se pierda el tejido industrial. Otro cambio fundamental es que el trabajo se ha mecanizado, aunque este fenómeno es universal. El motor ha revolucionado las zonas agrícolas, con lo que esa población que trabajaba en el campo masivamente al llegar el tractor tiene que emigrar.

-¿Y cómo se ha producido ese cambio en los vecinos?

-No tiene nada que ver la época sin televisión a lo que es ahora la sociedad, que es menos sociable. Antes se pasaba más tiempo en la calle, todas las vecinas se reunían en la calle para hablar. Hay una foto en el libro que es una reunión de vecinas. Existía ese concepto de las mujeres hablando en la calle, desde la más joven a la más mayor, pero solo las vecinas.

-Dedica un capítulos a las fiestas. ¿También son diferentes ahora?

-Hasta los años setenta, las fiestas las organizaba el pueblo. En la documentación que hay en el archivo municipal vemos que eran los vecinos los que creaban una especie de comisión que preparaba todos los festejos y el Ayuntamiento solo les daba una subvención de dos mil o tres mil pesetas. Ahora las organiza el Ayuntamiento para disfrute de los vecinos.

-¿Cómo era la vestimenta de principios del siglo XX?

-Tampoco tiene nada que ver con la de ahora. En el traje de fiesta de una boda, en lugar de lo que es la corbata actual, aparecía un pañuelito blanco atado al cuello a modo de lazada, con una especie de faja alrededor de la cintura, y las mujeres se casaban de negro.

-La foto más curiosa...

-Hay muchas. Si tuviera que elegir una sola sería la de la portada del libro, que corresponde a una fiesta de San Sebastián de 1902, en la que aparece la iglesia de Santa Eulalia, que es el edificio más representativo, y también los hombres con su capa en la plaza y las mujeres, arriba en el atrio, separados. Es una foto que representa muy bien el pueblo.

-¿Qué significa para usted este libro?

-La puesta en valor de un patrimonio, el fotográfico, que tiende a desaparecer.