Oficios perdidos

La industrialización y la emigración han provocado la desaparición de muchos trabajos artesanos en Ciudad Rodrigo, entre ellos los relacionados con el tratamiento del lino, cuyas plantaciones teñían de azul la comarca salmantina hace ahora unos cuarenta años

SILVIA G. ROJOCIUDAD RODRIGO
Oficios perdidos

El paso de los años, la industrialización e incluso el fenómeno de la emigración son algunos de los factores que han provocado que los trabajos artesanos, los modos de vida propios de la comarca salmantina de Ciudad Rodrigo, hayan ido desapareciendo.

«Estos son los razonamientos lógicos de por qué la mayor parte de estos oficios han desaparecido, hasta extinguirse muchos de ellos de una forma irreversible», explica Carlos García Medina, un pintor y folclorista mirobrigense, quien se atreve a añadir que «la rentabilidad económica no sería el principal problema».

Algunos de estos antiguos oficios de carácter artesanal, ahora inexistentes, tenían que ver con el lino, la lana y los tejidos. El lino se sembraba en todos los campos de Ciudad Rodrigo, pero principalmente en el conocido como Campo de Agadones y en El Rebollar. Como indica García Medina, «si retrocediéramos en el tiempo alrededor de treinta o cuarenta años y visitáramos cualquiera de estos pueblos, veríamos que sus huertas se teñían de color azulado en la primavera: eran los llamados linares».

Tras la recogida de la planta en verano y después de un largo y lento proceso, el copo quedaba convertido en el hilo con el que las mujeres confeccionaban toda suerte de prendas. Carlos apunta que «mención aparte merecen las bordadoras, sobre todo las especializadas en el bordado charro o serrano de las que todavía hay alguna que mantiene esta gran tradición».

La piel y el cuero también marcaron la profesión de muchos hombres años atrás. «Hasta no hace mucho existían los boteros, que aprovechaban ciertas pieles de los animales y las convertían en pellejos y botas destinados a guardar el vino y el aceite», añade el pintor y floclorista.

Una de las artesanías que más carisma ha dado a Salamanca es la de los orfebres que, en la zona de Ciudad Rodrigo, también, ha ido cada vez a menos. «Este trabajo ha ido incorporando sistemas más modernos, como la microfusión, por lo que por el momento es de los pocos que no corre peligro de perderse». Dentro del apartado de los metales, no se puede pasar por alto el dedicado al trabajo del hierro que, según Carlos García, «está en franca desaparición, pues gentes que se dedicaban a la fabricación de romanas o a la forja artística, si no se han jubilado ya, están a punto de hacerlo».

Peor suerte

Pero dentro de los metales, la artesanía que peor suerte ha experimentado ha sido la relativa a los hojalateros, pues prácticamente con la entrada del nuevo milenio desaparecieron todas las hojalaterías. «Estos eran especialistas en hacer cántaras de leche, aceiteras o un sinfín de útiles para ser empleados en el hogar».

También está sucediendo lo mismo con los cencerreros. «La localidad de Ciudad Rodrigo y algunos puntos de la comunidad de Extremadura fueron los únicos núcleos de fabricación de cencerros para la distinta cabaña ganadera de la inmensa mayoría de la península». Otro de los capítulos que merecen una mención es el de la cal, el barro y la piedra. «El trabajo de los caleros ya no tiene sentido», aclara Medina, porque «los materiales que existen hoy en el mercado son similares y de mayor efectividad». La piedra, sin embargo, se mantiene, y los oficios de cantero y picapedrero aunque con timidez, conservan aún en la comarca.

Alpargateros

No tanta suerte ha tenido, por otra parte, el oficio de la alfarería, ya que los antiguos alfares de la zona de Miróbriga han terminado por extinguirse íntegramente. Un último apartado referido a los oficios artesanales es el relativo a las materias primas vegetales donde, indica Carlos García, «no deben olvidarse los antiguos cordeleros y alpargateros, ya que estos últimos con el cáñamo hacían varios modelos de socorridas y modestas alpargatas que servían para su utilización durante los días diario, así como para los domingos».