Un cazador resulta herido por disparo en el segundo accidente en lo que va de año

La bala disparada por un compañero rebotó en un árbol y le hirió en una pierna El hecho se produjo a las 14.00 horas, en el término de Cerezal de Aliste

ASUN GARCÍAZAMORA
Un cazador resulta herido por disparo en el segundo accidente en lo que va de año

La mala suerte, que en esta ocasión solo causó una herida a la víctima, tuvo una trayectoria ciertamente imprevisible. Tal como relata un vecino de Cerezal de Aliste, la persona que efectuó el disparo se en contra en el puesto cuado vio pasar a la pieza. El tiro que iba dirigido al jabalí dio en el tronco de una escoba, lo que hizo que la bala rebotara, se desviará y fuera a impactar en la pierna derecha de un compañero de batida.

La Unidad de Policía Judicial de la Guardia Civil que investiga el hecho considera que se trata de un accidente. El hecho ocurrió hacia las dos del mediodía, en el paraje conocido como El Alcornocal, donde numerosos cazadores participaban en una batida de jabalí. El herido, J. A. R., vecino de Zamora, fue trasladado al hospital Virgen de la Concha, donde quedó ingresado. Según apuntan fuentes vecinales, el compañero que disparó era de la propia localidad de Cerezal.

Este es el segundo accidente de caza que se produce en la provincia en lo que va de año, y se da la coincidencia de que ocurre en la misma comarca en la que hace una semana -justo el Día de Reyes- fallecía un joven de Trabazos por el disparo efectuado por su cuñado cuando participaban en una batida de Jabalí en Tres Marras, en el término de Alcañices.

La muerte del joven Pedro José Domínguez, de 27 años, conmocionó a toda la comarca, ya que era una persona conocida en la zona, debido a su profesión de fontanero, y era apreciado por todos.

De fuera

En los últimos años se han registrado en la provincia otros cuatro accidentes de caza con resultado de muerte. En octubre del 2002, un hombre de 36 años, vecino de Palencia falleció como consecuencia del disparo efectuado por otro cazador, natural de la localidad asturiana de Avilés, cuando participaban en una batida de jabalí en un coto situado en el paraje Raya de Ayoó, en el término de Fuente Encala. La víctima estaba en un camino próximo a la bifurcación de dos senderos cuando recibió el impacto en el hombro. Cuando llegó la UVI móvil el herido estaba inconsciente y poco después entró en parada cardiorrespiratoria a causa de la pérdida de sangre.

Dos años antes, otro joven coruñés moría como consecuencia del disparo recibido en una cacería en Lanseros. La víctima, que residía en Madrid, recibió el impacto de un proyectil del rifle que se le disparó a uno de sus amigo cuando descargaba el arma a su lado.

En su finca

En agosto de 1998, un hombre de 72 años murió en Riomanzanas por el disparo de un vecino que cazaba en un paraje próximo a su finca. Juan Crespo Rebellado se encontraba en un maizal de su propiedad recogiendo hojas. Su vecino percibió una figura de color oscuro en movimiento y lo confundió con un jabalí, por lo que disparó en esa dirección.

En diciembre del año anterior se había producido otro accidente en el coto Las Vegas, próximo al embalse de El Porvenir, en el término de Pereruela. Los cazadores participaban en una batida de caza menor y caminaban en línea, cuando uno de ellos resbaló al pasar por un terreno abrupto y blando y se le disparó la escopeta. Los perdigones alcanzaron lateralmente en el pecho de la víctima, que murió a los pocos minutos.

Aunque han pasado más de diez años, los vecinos de Sagallos recuerdan con consternación la muerte en 1993 de un vecino a causa de un disparo de escopeta efectuado por su primo cuando ambos estaban de caza