«Cuando llega un niño ruso y te llama mamá, te desarma»

J. OLANOZAMORA
«Cuando llega un niño ruso y te llama mamá, te desarma»

Una llamada a la solidaridad entró en casa de Alicia Elices, quien hace cinco años se decidió a traer a un niño ruso de la región de Tula en acogida. Hoy Yuri, que tiene ya 15 años, es uno más de la familia, ya que pasa entre dos y tres meses al año con ellos. Esta situación se extiende a una veintena de hogares palentinos que cada verano acogen a un niño ruso y le dan lo mejor que tienen, fundamentalmente cariño. Hay otros muchos niños en los orfanatos rusos que no tienen un hogar que les acoja temporalmente, por lo que la Asociación Benéfica Moscova está captando más familias dispuestas.

-¿Cómo se lleva tener 'un hijo' dos meses al año?

-Hay algunos en la asociación que dicen que es como si los tuviéramos en un internado en un colegio inglés y vinieran a casa en verano. Los niños de Tula no gozan de las comodidades del internado inglés y no están acostumbrados a recibir cariño, por lo que al principio son incluso un poco ásperos. Pero hay que entenderlo, porque si han recibido un beso hasta se les ha olvidado cuándo ha sido.

-¿Tras la acogida temporal se piensa en la adopción?

-Sí, y de hecho muchas familias lo hacen. Yo también quiero hacerlo con Yuri, pero hay problemas judiciales. A medida que crece me da miedo que llegue a los 18 años y que vaya al servicio militar obligatorio, y del orfanato le lleven como soldado a Chechenia.

-¿La experiencia es recomendable?

-Por supuesto. Desde que llegan y te llaman mamá, te desarman. Es una experiencia siempre positiva, porque, aunque tus hijos sean mayores, al llegar un niño de acogida a casa, vuelves a dar todo lo que tienes por él, le llenas de amor y de ilusión por vivir.