Un hecho sin antecedentes en un sector con numerosos controles sanitarios

M. R.BURGOS

El día de Reyes es muy especial para el gremio de la pastelería. En la mayoría de las casas se consume el tradicional Roscón de Reyes, lo que supone muchas horas de trabajo en los obradores de estos establecimientos. En la Pastelería Juarreño aseguran que ellos trabajan al día y se pasan «toda la noche en el obrador» para hacer los roscones y cocer la nata y la crema «se cuece todo en el día y se monta todo en el día» asegura Mónica López de Pastelería Juarreño.

En la mayoría de los establecimientos pasteleros se hacen «varias tandas» del producto que sirve de relleno a este bizcocho, lo que puede suponer que productos comprados en la misma pastelería y con el mismo relleno no estén en las mismas condiciones y «que unos estén buenos y otros no». Respecto a las diferencias entre la crema y la nata, Mónica López explica que a la hora de trabajar «la crema es más peligrosa» porque la nata enseguida se nota que está mal «cuando la pruebas, pica».

La responsable de esta pastelería indica que nunca había conocido una intoxicación de estas características por el consumo de Roscón y asegura que se ha producido en «un día muy especial», tanto por el alto consumo de este producto como por lo que puede suponer de perjuicio para la pastelería afectada.

López señala que las pastelerías reciben la visita de los inspectores de sanidad varias veces al año y comprueban que tanto la maquinaria como los productos que se utilizan «están en las mejores condiciones». Añade que todas las pastelerías deberían tener un sistema de calidad controlado por una empresa privada homologada que también «vigila» que todo en el obrador está bajo los parámetros de calidad que se exigen por ley.