Legalidad y sensibilidad

ANA SANTIAGOVALLADOLID
Legalidad  y sensibilidad

Es consciente de que la Administración sanitaria no ha cometido ilegalidad alguna con su caso y de que se ha ceñido al más estricto cumplimiento de la normativa en vigor; pero no por ello consigue entender su forma de actuar y su «falta de sensibilidad» y, en especial, cuando se trata del propio sistema sanitario, con sus trabajadores y con un problema de salud que el Río Hortega «conoce bien».

La Gerencia de Salud del Área Oeste ha iniciado un expediente de penalización para excluir de las listas de empleo a Pilar Valles Buey; lo cual le impedirá el acceso a cualquier nombramiento o contrato temporal como interina, eventual o sustituta, durante un año natural.

Esta enfermera, que ha trabajado más de ocho años en sustituciones para el Río Hortega y que ahora se encuentra «feliz y adaptada porque me han dado todas las facilidades» en el Comarcal de Medina del Campo, arrastra su enfermedad, un grave problema de riñón, desde hace 24 años. Conoce bien el tratamiento de diálisis e, incluso, superó un trasplante que posteriormente falló y le devolvió a la esclavitud de tener que depender de forma vital de un ciclo diario de cuatro cambios por diálisis peritoneal.

En esta situación, con una minusvalía reconocida del 85%, Pilar ha resistido en su trabajo, «sin pedir horas ni para las revisiones que las pasaba en mis días de descanso» y sin recurrir a la baja «porque puedo trabajar». Actualmente dispone ya de una plaza obtenida en la Oferta Pública de Empleo (OPE) y está pendiente de su destino concreto mientras trabaja en Medina donde, a pesar de tener que realizar quinientos kilómetros semanales de carretera, se siente respetada.

El problema surgió cuando el Río Hortega le ofreció una plaza como interina dado que se trataba, explica, de las llamadas plazas 'volantes', un puesto de trabajo que «conllevaba una rotación de turnos irregular que me hacía imposible compaginar mi vida laboral con las prescripciones facultativas a las que estoy sometida mientras espero un necesario y esperanzador trasplante», recoge su escrito dirigido al hospital para que reconsidere su situación. Explica asimismo Pilar que su situación es conocida o «al menos la he expuesto ante los responsables de Recursos Humanos pero ha sido obviada» al ofrecerme la plaza vacante.

Traslado

Fuentes de Sacyl aseguran que el sistema prevé este tipo de sanciones cuando se renuncia a un puesto y que, en este caso, debería haber aceptado la plaza y después recurrir a Salud Laboral para ser trasladada a un puesto compatible con su dolencia. Pilar asegura ser consciente de ello; pero que el traslado por salud laboral suele tardar más de un año y «yo no puedo estar sin diálisis y no quiero optar por aceptar el puesto y después pedir una baja porque «no es mi forma de actuar ya que hubiera perjudicado el correcto servicio en la planta».

Pilar busca no volver a padecer un problema similar, dado que está pendiente de traslado, y que Sacyl muestre más sensibilidad con los trabajadores enfermos.