Antes de que me lo quiten

Las tiendas de la capital registran enormes colas durante la primera jornada del periodo de rebajas

L. O. R.SEGOVIA

La tranquilidad que se respiraba en las calles durante la jornada festiva del pasado viernes contrastaba sustancialmente con el bullicio que se escuchaba ayer. Y es que, como cada 7 de enero, han llegado las rebajas.

Desde primera hora de la mañana, las tiendas de la capital se llenaron de gente que no pudo resistir la tentación de aprovechar los descuentos, bien para darse un capricho, bien para comprar una prenda que se necesita. Las colas en la mayor parte de los establecimientos eran interminables, tanto en la caja como en los probadores. Esta situación no es soportable para todos los clientes; de hecho, muchas de las personas que entraban a las tiendas y las encontraban tan atestadas, se echaban para atrás. «Ya vendremos un día entre semana, porque así es imposible encontrar cualquier cosa», comentaba una joven a su acompañante a la puerta de un establecimiento de ropa en la Calle Real.

Su idea no era mala. Y es que, aunque todos nos lancemos a las rebajas en cuanto dan comienzo, lo cierto es que el periodo de descuento se prolongará durante dos meses. Así que, ¿para qué estresarse?