Tolerancia cero

JAVIER GARCÍA ESCUDERO

EL Ayuntamiento de Palencia y la empresa Urbaser, concesionaria del servicio municipal de limpieza de la ciudad, vienen manteniendo en las últimas semanas una campaña que bajo el socorrido nombre de 'Tolerancia cero' ataca con rapidez y profundidad las pintadas que asolan por doquier a la capital palentina. La estrategia no es otra que tratar de mostrar a los vándalos pintamonas que sus acciones no tendrán una vigencia superior a las 24 horas. Pintada hecha, pintada retirada.

La medida municipal no puede ser más que elogiada, pero también parece que su eficacia se verá limitada si no se toman otras iniciativas complementarias. Naturalmente que nadie puede criticar que las paredes de colegios y polideportivos luzcan permanentemente aseadas, o que un paseo por la nueva zona habilitada junto al cauce del Carrión no se convierta en una tortura para la vista, pero se antoja como algo lógico que la retirada de pintadas vaya acompañada de la persecución de sus autores, y también de su castigo. Porque en cuestión de sanciones, desde el Ayuntamiento de Palencia se tiene una manga bastante ancha, y no hay más que comprobarlo cada día con esos coches que aparcan constantemente en lugares que no deben, o en calles en donde no pueden hacerlo, entorpeciendo vados reglamentarios y garajes de pago de tributo municipal.

Las multas o las medidas rehabilitadoras que la ordenanza municipal o la ley impongan en cada caso deben aplicarse con mayor rigor, de tal manera que los anónimos pintores no sientan que su actividad tiene bula. Porque a ellos les va a costar menos garabatear una pared que a los operarios de Urbaser limpiarla. La batalla se presenta desigual, y por ende conviene aplicarles otras medidas que les duelan más.