Hace frío y no se sabía

JAVIER GARCÍA ESCUDERO

LAS nuevas losetas que se han colocado sobre el viejo puente de Puentecillas dentro de la reforma que se acomete para adecentar el histórico paso que atraviesa el río Carrión han reventado y los operarios encargados de las obras ya han comenzado a sustituirlas. El desaguisado tendría una dimensión menor si no fuera porque las baldosas se han colocado hace poco más de un mes y porque se ha descubierto que se han resquebrajado como consecuencia del efecto que las heladas han provocado sobre la silicona colocada para sujetarlas sobre el suelo original, lo que de paso debía ayudar a mantener ese pavimento por su matiz histórico.

Increíble, pero cierto. En Palencia hace un frío mesetario y los encargados de planificar la obra y elegir los distintos materiales parecían no saberlo, o no recordarlo, al menos. Así que las protestas que han surgido desde la asociación de vecinos del colindante barrio de Allende el Río están más que justificadas, al margen de la imagen de improvisación que se ofrece cuando hay que deshacer una obra recién hecha, con las subsiguientes molestias y gastos.

Convendría también tomar nota y recordar a las distintas empresas que ejecutan obras públicas que las bajas temperaturas del invierno palentino pueden condicionar su trabajo, de tal manera que elijan los materiales adecuados o recuerden que algunas tareas no se pueden emprender en determinadas fechas, aunque los plazos apremien y el Ayuntamiento venga detrás con la escoba. Porque, al igual que ha ocurrido en Puentecillas, resulta difícil de entender tanta baldosa suelta unas semanas después de ser colocada. Y ya basta de obras que deben hacerse y rehacerse porque no se ejecutan teniendo en cuenta todos los elementos necesarios, incluido el frío.