Brindis por el nuevo año

Miles de vallisoletanos dieron la bienvenida al 2006 en una noche en la que el tiempo invitaba a salir a la calle

TEXTO DEL. R. Pinto. Fotografía de Ricardo Otazo.
Brindis por el nuevo año

LA Nochevieja nunca es una noche más. En la madrugada del pasado día 1 de enero, tras las campanadas de Fin de Año, miles de vallisoletanos salieron a la calle para dar la bienvenida al 2006.

Pocos segundos después de las doce, la Plaza Mayor vallisoletana se vestía de luz y sonido con el espectáculo pirotécnico que ofrecía el Ayuntamiento de la capital. También los ciudadanos se quisieron unir a la actuación y muchos de ellos, desde sus domicilios, celebraron la llegada del nuevo año con ristras de petardos y cohetes lanzados desde los diferentes barrios de la ciudad.

Esta práctica continuó durante toda la noche por los barrios de la ciudad, lo que hizo necesaria en algunos casos la intervención de los bomberos y provocó que saltase más de una alarma de los vehículos que se encontraban estacionados.

Bonos para las copas

Las temperaturas, que no alcanzaron en ningún momento de la noche ningún grado bajo cero, animaron a salir a todos aquellos que celebraron el 2006 en los bares de la ciudad y aprovecharon la oferta de los 'bonocopas' que muchos establecimientos presentaban a sus clientes. Los locales de las zonas de San Miguel, San Benito, Poniente, Paraíso, La Antigua y Cantarranas, entre otras, se animaron según pasaba la una de la madrugada.

Mientras, los hoteles que ofrecían los clásicos cotillones se llenaron de jóvenes vestidos con sus mejores galas, dispuestos a disfrutar de la barra libre y de las bandejas de canapés.

La fiesta continuó durante toda la madrugada. Algunos terminaron la noche con cara de cansados y gran dolor en los pies, sobre todo las mujeres, en una cola esperando un taxi. Otros se animaron a ir a desayunar a alguna de las churrerías y chocolaterías de la ciudad. Los churros, el chocolate y el café hicieron más llevadera la vuelta a casa y los primeros indicios de la resaca. Mientras, los más valientes se animaron a seguir la celebración por la llegada del 2006 en los diversos 'afters' que ofrece la capital.

Otros, trabajando

Pero la noche no fue tan divertida para todos. Los bomberos y la Policía Municipal tuvieron que hacer varias intervenciones. Algunos optaron por el dudoso divertimento de quemar contenedores, como ocurrió en la calle Miguel Delibes y en la calle Jorge Guillén. A ello se unió un accidente ocurrido en el paseo de Zorrilla a las 0.50 horas.

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