Las vacas ya no miran al hospital de Palencia

La vaquería sin el ganado. /A. Quintero
La vaquería sin el ganado. / A. Quintero

La jubilación de uno de los dos hermanos propietarios aboca al cierre de la vaquería del Camino Collantes después de 61 años

El Norte
EL NORTEPalencia

Su estampa a escasos 400 metros del Hospital Río Carrión de Palencia llama poderosamente la atención. ¿Cómo puede estar una vaquería a esa distancia tan corta de un centro hospitalario? Es esa una pregunta que se hacen numerosos palentinos cuando transitan por la zona dando un paseo, o también los conductores que, al circular por el Camino de Collantes, creen haber equivocado la ruta y encontrarse más en el término de un pueblo que a catorce minutos andando de la Calle Mayor o, lo que es lo mismo, a poco más de un kilómetro de la principal arteria de la ciudad. Pues no hay respuesta al respecto, quizá los 61 años que allí lleva vallado el ganado vacuno, rumiando entre los grandes montones de paja que se acumulan en la explotación. Desde luego, en 1958 se había inaugurado ya el hospital hacía cuatro años, pero a saber las normas urbanísticas que había por aquel entonces...

La vaquería en marzo de este año.
La vaquería en marzo de este año. / A. Quintero

En todo caso, los palentinos que hayan pasado por allí desde el lunes, se habrán quedado descolocados al ver que en la vaquería del Camino Collantes ya no hay ganado. Tanto tiempo acostumbrados a ver pastar a las vacas, y ahora no hay ni rastro de los animales. Ese día, el lunes, fueron retiradas de la explotación. ¿La razón? Parece que la jubilación de uno de sus dueños, que son dos hermanos de 72 y 62 años. Su edad se deduce del suceso que tuvo lugar en la vaquería el 1 de junio de 2014, cuando, según se informó desde la Subdelegación del Gobierno, dos hombres de 57 y 67 años, M. L. R. y C. L. R. (coincidencia de apellidos) resultaron con quemaduras en los brazos y las piernas a consecuencia de un incendio que se registró en dos naves de las instalaciones en la que se apilaban cientos de paquetes de paja y la alfalfa, lo que facilitó la combustión y expansión del fuego.

Así pues, C. L. R. parece resuelto ya a jubilarse, y como quiera que la vaquería la tiene con su hermano M. L. R. en comunidad de bienes, precisa disolver esa comunidad para su propósito, según comentaba un familiar de los hermanos, que al tiempo hacía hincapié en que el otro hermano anda delicado de salud y que, además, en el caso de que este quisiera continuar con el negocio, ahora ya no se dan permisos para mantener allí una explotación de ganado. Una vaquería que, antes de los hermanos la regía su padre y que tuvo ubicación anterior en la calle Santo San Pedro, según recordaba el pariente de los propietarios.