La última tienda del barrio de Allende el Río de Palencia se ve obligada a cerrar

Begoña y Luis Ángel, en su establecimiento./Antonio Quintero
Begoña y Luis Ángel, en su establecimiento. / Antonio Quintero

Una vez finalizado el contrato, los propietarios han decidido doblar el alquiler al matrimonio que regenta el local, que cerrará el 31 de marzo

MARCO ALONSOPalencia

Los anuncios de ofertas han poblado las ventanas de la tienda de alimentación de Allende el Río desde hace varios años, pero los vecinos del barrio se encontraban ayer con un cartel que nunca habían visto en el establecimiento: uno en el que se puede leer 'Ofertas por cierre'. Los descuentos han sido siempre bien acogidos por los clientes, pero que la rebaja en el precio venga ligada al cierre del único establecimiento en el que se puede hacer la compra ha sido una muy mala noticia para los vecinos de este barrio, en el que residen unas 1.900 personas.

El cierre, que se materializará el 31 de marzo si nadie lo impide, obligará a los vecinos a cruzar el río para hacer la compra y dejará al barrio con una gasolinera y dos bares (el Pastos y el Santana) como únicos servicios, por lo que una de las personas que reside en Allende el Río, Óscar Antolín, ha decidido iniciar una petición, que ya han firmado 800 personas, en la plataforma change.org con la meta de evitar el cierre. La propuesta va dirigida al Ayuntamiento de Palencia, pero el Consistorio poco o nada puede hacer en este asunto, ya que el problema está motivado por el incremento del precio del alquiler de un edificio privado.

Minimercado de Allende el Río.
Minimercado de Allende el Río. / Antonio Quintero

El establecimiento está dirigido al alimón por un matrimonio, Luis Ángel y Begoña, que aseguran no poder pagar el precio de la nueva renta y se ven abocados al cierre. «Los propietarios no quieren renovar y nos han propuesto un aumento de la renta del 100%. Nos quieren cobrar el doble», afirma Luis Ángel Díez, que hace seis años que dirige la tienda y siente que el cierre de su local va a ser un problema grave para sus vecinos. «La gente mayor del barrio va a tener que irse al centro hasta para comprar una barra de pan, y eso va a ser un problema grave para ellos», incide este tendero que, a sus 57 años, ha visto truncada su forma de vida con el fin de su contrato.

Las muestras de afecto de los vecinos no han llegado solo de forma telemática a través de la plataforma change.org y decenas de personas han decidido acercarse al establecimiento para mostrar su apoyo a los tenderos, que han buscado posibles locales en el barrio, pero aseguran que los que se encuentran disponibles necesitarían un arreglo que tendría un coste que no podrían asumir.

«No podemos pagar el doble de renta. Estamos aquí de lunes a domingo porque hay que trabajar muchísimo para conseguir un sueldo», explica Luis Ángel Díez, que espera que el propietario recapacite y le solicite una renta asumible que le permita seguir trabajando y dando servicio e un barrio que corre el riesgo de quedarse sin un lugar en el que hacer la compra tras el más que previsible cierre de su negocio.

 

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