Una tortilla contra el racismo cocinada en Facebook desde Palencia

Fragmento del vídeo casero que ha llegado a 13.000 visualizaciones en 24 horas. / El Norte

13.000 personas ven en 24 horas un vídeo casero en el que una familia con un hijo negro y otro asiático habla de multiculturalidad con una metáfora

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

El rechazo al diferente es una constante en las aulas desde que la educación en este país estaba en pañales. Los abusones han utilizado desde hace lustros palabras despectivas para referirse a aquellos que eran distintos. Llamaban 'gafotas' o 'cuatro ojos' a los que tenían gafas; 'enanos' o 'renacuajos', a los bajitos y 'sebosos' o 'mantecas', a los que tenían algún kilo de más. El número de compañeros de clase distintos se ha ido incrementando con la llegada de escolares de otras razas y ahora el color de la piel también se ha convertido en un motivo por el que algunos niños son señalados con el dedo, tanto en las aulas como fuera de ellas.

Esta circunstancia ha llevado al matrimonio formado por los palentinos Alicia García y Jonathan González –que tienen un hijo negro y otro de origen asiático–, a hacer un vídeo con el que pretenden explicar a los pequeños de una forma gráfica y directa que la piel no influye en absoluto en lo que es una persona en su interior.

Para hacer ver a los niños que el racismo no atiende a razones lógicas, Alicia ha elaborado un vídeo en el que se pueden ver cuatro huevos de diferentes tonalidades que representan a cada uno de los miembros de su familia. Durante la grabación, el padre, la madre y los dos pequeños cascan los huevos sobre un recipiente para dejar entrever que el color de la cáscara no influye en la calidad del huevo, de la misma forma que el color de la piel nada tiene que ver con lo que es una persona por dentro. El vídeo es completamente casero y la familia lo elaboró durante el pasado fin de semana. No obstante, su mensaje ha calado tan hondo en las redes que 13.000 personas lo han visto en Facebook en solo 24 horas y los mensajes de felicitación se suceden uno detrás de otro.

«Cuando vamos por ahí tenemos que aguantar que otros niños digan a nuestro hijo frases como 'no juego contigo hasta que seas de color carne' o simplemente, 'no juego contigo porque eres negro'», afirma Alicia, que es educadora infantil, y asegura que esos mensajes que ha tenido que escuchar su hijo tienen más que ver con lo que oyen en casa los menores que en sus propios pensamientos. «Mi hijo, con cuatro años, no sabe ni siquera lo que es un país. El problema no viene de los niños, es de los mayores. Por mucho que intentemos educar a un niño desde el colegio y se les diga que todos somos iguales, ese trabajo no sirve de nada si escucha a su padre que tenemos que echar del país a estos negros de mierda», explica esta madre, que teme que su hijo pueda sufrir una discriminación mayor ahora que la inmigración se ha convertido en un arma arrojadiza en la política.

«Ahora la sociedad está muy alterada y cada día hay debates en las casas en los que se habla de la gente de otras razas como un problema y eso, aunque no nos demos cuenta, acaba calando en los niños», apunta Alicia, que cree que las familias deben tener más cautela a la hora de hablar delante de los pequeños de la casa de ciertos temas. «Son como esponjas y reflejan lo que ven. Tal vez los niños que han dicho estas cosas a mi hijo no lo han dicho con ninguna maldad, pero sin querer hacen daño», apunta esta madre palentina.

Alicia ha intentado con su vídeo casero que sus hijos se den cuenta de que no son diferentes por el hecho de ser de un color distinto al de los otros niños, y con un gesto tan simple como compartirlo en las redes ha logrado remover conciencias. Ahora falta que 'los otros huevos del cartón' sean conscientes de que la calidad de la tortilla nada tiene que ver con el color de la cáscara. «El respeto al diferente hay que inculcarlo en casa», concluye Alicia.

 

Fotos

Vídeos