«Tiran de todo en el contenedor amarillo, hemos encontrado hasta gallinas»

Un camión descarga en el centro de tratamiento de residuos el contenido de los contenedores amarillos de la provincia de Palencia. /Marta Moras
Un camión descarga en el centro de tratamiento de residuos el contenido de los contenedores amarillos de la provincia de Palencia. / Marta Moras

Los trabajadores que se encargan de la selección manual de los residuos en Palencia inciden en que los vecinos no separan bien la basura

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

Los siete trabajadores que se encargan de la selección manual de lo que tiran los palentinos al contenedor amarillo aseguran haber visto «de todo» en su puesto de trabajo. «Hemos encontrado hasta gallinas», explicaba una de las empleadas del centro de tratamiento de residuos, que añadía que los vecinos no son conscientes de que el gesto incívico de tirar residuos que no son envases al contenedor amarillo repercute directamente en la seguridad de su trabajo. «La gente tira botellas, vasos y copas donde no tiene que tirarlas, ese vidrio se rompe y los cristales son un peligro para nosotros», añadía esta trabajadora que, para evitar cortes, utiliza hasta dos pares de guantes en su jornada laboral, pero en ocasiones es insuficiente.

El riesgo que corren en su puesto estos siete trabajadores es alto, ya que trabajan en una mesa de selección en la que tienen que clasificar a mano la basura que tiran al contenedor las personas concienciadas con el reciclaje, pero también la que desechan aquellas que no lo están, y por eso aseguran que cuentan con un plus de peligrosidad. No obstante, han llegado a vivir situaciones que ni un plus lleno de ceros podría llegar a compensar. «El mayor problema que nos encontramos es con las jeringuillas, alguno se ha llegado a pinchar con ellas y luego te tienen que hacer un seguimiento en la mutua y te hacen analíticas durante un año para descartar enfermedades», afirmaba ayer uno de los trabajadores del CTR durante la visita de Juan Carlos Suárez-Quiñones y Ángel Hervella al centro.

Aún faltan muchas personas por concienciar en lo referente al reciclaje, si se atiende a las palabras de los trabajadores del CTR. No obstante, ellos mismos aseguran que las cosas están cambiando, año a año, a mejor. «Llevo 12 años y trabajando aquí y sí que he notado que la gente se está concienciando cada vez más y los residuos llegan más limpios. Las cosas han cambiado mucho de los primeros años a ahora», aseguraba uno de los siete trabajadores que se encargan de realizar la complicada labor de la selección manual, un trabajo que pronto dejarán de desempeñar para ocupar otros puestos, ya que el CTR tiene proyectada la adquisición de una cinta de selección automática que permitirá a estos empleados realizar tareas que impliquen un menor riesgo para ellos.