El tesoro hallado en un caldero en Valsadornin volverá a Palencia después de 70 años

Parte de la colección de restos romanos del Museo de Palencia. /A. Quintero
Parte de la colección de restos romanos del Museo de Palencia. / A. Quintero

Ocho décadas después de su hallazgo ha sido restaurado por expertos del Museo Arqueológico Nacional, donde se expone desde el pasado mes de octubre

ALMUDENA ÁLVAREZPalencia

Palencia recuperará el tesoro que los hermanos Eusebia y Tomás Roldán encontraron en 1937 en Valsadornin, en el norte de la provincia, un caldero de cobre con más de 10.000 monedas romanas acuñadas en el siglo III, que han permanecido en el Museo Arqueológico Nacional desde 1951 hasta su restauración.

Muy poco se ha sabido de la existencia de este tesoro que encontraron por casualidad los dos hermanos muy cerca de Cervera de Pisuerga (Palencia), que llegó al Museo de Palencia después de la Guerra Civil y que ocho décadas después de su hallazgo ha sido restaurado por expertos del Museo Arqueológico Nacional, donde se expone desde el pasado mes de octubre.

«Es un hallazgo arqueológico de 1937 que llegó al Museo de Palencia en muy malas condiciones pero ya se sabía que era un atesoramiento de época romana», ha explicado a EFE el director del Museo de Palencia, Francisco Javier Pérez.

Por una parte estaba el caldero de cobre, que contenía «un amasijo» de monedas unidas y oxidadas, «prácticamente soldadas unas a otras» y que, en 1951, se envió al Museo Arqueológico Nacional para su restauración y tratamiento, y por otra, había 2.421 monedas que estaban desprendidas y se depositaron en el Museo de Palencia.

«Aquí han estado guardadas y catalogadas aunque nunca se han expuesto al público», ha precisado el director del Museo.

Solo tres de aquellas monedas han podido contemplarse en las vitrinas de numismática romana del museo palentino dentro de una cronología de los emperadores romanos, pero ni siquiera han figurado como parte del tesoro hallado en Valsadornin.

Un tesoro que contiene entre 10.000 y 12.000 monedas acuñadas en el siglo III después de Cristo, entre el año 238 y el 270 de nuestra era, durante los reinados de dieciocho emperadores y emperatrices de Roma, cuyos rostros, Galieno, Claudio, Valeriano, Salonina, Emiliano, Trebonio o Macrino, quedaron tallados en ellas.

El primer estudio que hay de estas monedas, publicado en el número 42 de la Institución Tello Téllez de Meneses, es de Valentina Calleja, que fue directora del Museo de Palencia en los años 70 y ya entonces constató la importancia histórica de este descubrimiento.

Porque este hallazgo habla de una situación de inestabilidad política a finales del siglo III en el Imperio Romano que obligó a alguien a ocultar un tesoro de este tipo; de la crisis económica del momento, ya que las monedas más antiguas tienen mayor porcentaje de plata que las más modernas; o del método de fabricación numismática de la época.

Todas ellas son «antonianos» o dobles denarios, que fueron creadas durante el mandato de Marco Aurelio Antonino, y que inicialmente estaban hechas de plata pero poco a poco fueron perdiendo su valor en la medida en que la plata iba siendo sustituida por cobre y estaño.

En definitiva, este tesoro dibuja un periodo de inestabilidad política del Imperio Romano, con el hilo de las representaciones numismáticas de los emperadores y emperatrices que se sucedieron en un periodo de tiempo muy breve.

Y ahora, después de casi siete décadas depositado en el Museo Arqueológico Nacional, entre 2016 y 2018 el MAN y el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) acordaron, planificaron y acometieron la restauración del caldero.

Durante este minucioso trabajo se ha logrado desprender de «ese amasijo» inicial, un centenar de monedas, y se estima que, en función de su peso, 45 kilos, el conjunto sume entre 10.000 y 12.000 monedas.

El acuerdo de restauración incluía como condición la exposición temporal en el MAN, -donde puede verse desde el 1 de octubre hasta el 13 de enero-, antes de su devolución a Palencia.

«Tenemos que preparar un transporte adecuado para traerlo con toda seguridad», ha señalado Pérez Rodríguez, puntualizando que «no hay prisa» ya que el Museo de Palencia está cerrado por unas obras de mejora en la cubierta y no abrirá sus puertas hasta el verano.

«Cuando el museo vuelva a abrir sus puertas al público ya incluirá este tesoro en su exposición permanente y recuperamos para los palentinos una pieza singular de nuestra Arqueología», ha concluido.

 

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