«El tercer carril de Dueñas en la A-62 se construirá porque es necesario»

Luis Miguel Cárcel, en la Subdelegación del Gobierno./Antonio Quintero
Luis Miguel Cárcel, en la Subdelegación del Gobierno. / Antonio Quintero

Luis Miguel Cárcel realiza un balance de su gestión unas semanas de dejar la Subdelegación del Gobierno

RICARO SÁNCHEZ RICOPalencia

Tomó posesión de su cargo en febrero de 2012, y aunque tenía claro que no iba a seguir en el cargo tras las próximas elecciones, la moción de censura a Rajoy y la llegada a la Moncloa de Pedro Sánchez ha precipitado su adiós al frente de la Subdelegación del Gobierno, que Luis Miguel Cárcel calcula «en un mes», hasta que tome posesión su sustituto.

–¿Cómo ha asumido esa moción de censura a Rajoy y la posterior investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, que le llevará a cesar en el cargo?

–Se habían aprobado los Presupuestos Generales del Estado, todo parecía indicar que se iba a mantener el presidente Mariano Rajoy durante los años que quedaban de legislatura, pero de repente, en una moción de censura, esto ha cambiado. Ha sido una cosa rápida, pero siempre hay que tener asumido que tarde o temprano estas cosas son así, ahora estoy esperando para dar el relevo a quien venga.

–Usted afirmó en una entrevista en este periódico en marzo del año pasado que Mariano Rajoy «sabe negociar, tiene cintura y concluirá la legislatura»...

–Sí, pero aquí el PNVa quien tiene miedo ahora mismo es a Ciudadanos. El PNV tenía claro que lo que le interesaba era cualquier cosa menos tener a un gobierno real de PP y Ciudadanos que es a lo que puede conducir unas elecciones si fueran ahora. El PNVquiso mantener los Presupuestos Generales del Estado con el PP a cambio de lo que consiguiera, y lo que ha disparado la moción de censura ha sido el apoyo del PNVpor el miedo a que, si se mantiene el PP en el gobierno con el apoyo de Ciudadanos, a cambio Rivera pedía unas nuevas elecciones lo antes posible. Hemos estado en manos del PNV, un partido con muchos intereses. Lo curioso es que, en el fondo, han sacado adelante la moción de censura muchos partidos que lo que quieren es cambiar el Estado tal como se encuentra actualmente, con otros intereses nacionalistas, y eso es un poco triste, porque están actuando con demasiada fuerza sobre España gente que no tiene la misma visión de España.

–¿Cómo ve el cambio de gobierno para España?

–No es bueno para España. El presidente del gobierno ha trabajado mucho estos años para salir de la crisis, se han conseguido cosas importantes de las que hay que sentirse orgullosos, pero al final el descontrol en algunos casos es lo que ha hecho una mala opinión de la ciudadanía, unas sentencias que han castigado la opinión sobre el Gobierno, y es lo que ha disparado esto. Pero ha tenido más peso el PNVque esas sentencias, Rajoy hubiese aguantado pese a las sentencias si no hubiese sido por el PNV, el PNVha jugado claramente al oportunismo y a su propio beneficio. Tarde o temprano llegará el momento de modificar un poco algunas de las leyes electorales que tenemos, de forma que la representatividad real en las Cortes sea la representatividad real sobre los ciudadanos. Esas leyes se hicieron en su momento porque en el año 78 era distinto a la actualidad, pero al final que 200.000 votos tengan la llave sobre todo el país no me parece normal.

–¿Qué cree que va a ocurrir a partir de ahora?

–Está por ver cómo va a salir en adelante el Gobierno, porque no hemos visto ni primeras actuaciones todavía, va a ser muy complicado porque, poniéndose en el caso de que los Presupuestos Generales del Estado sean enmendados en el Senado y vuelvan a las Cortes, eso puede ser abrir la caja de los truenos.Si no se aprueban ya los Presupuestos Generales del Estado en las Cortes, igual si que vamos a unas elecciones generales rápidas, eso va a quitar mucha estabilidad. No sé el pacto al que hayan podido llegar entre Podemos y el PSOE, ahí va a estar la clave al final porque, quieran o no, el PSOE tiene 84 diputados nada más, con eso es muy difícil gobernar.

–Usted ya está preparado para dejar el cargo...

–Lo primero que tiene que hacer ahora el presidente del Gobierno es crear su organización ministerial y a partir de ahí empezarán el cambio de secretarios de Estado, directores generales..., y de ahí en cascada hacia abajo.Cuando las delegaciones y las subdelegaciones del Gobierno cuelguen de un ministerio, ese ministerio hará los cambios, cambiarán a los delegados del gobierno y estos nombrarán a los subdelegados. Por lo tanto, será cuestión de un mes o así. Cuando las elecciones de 2011 fueron el 20 de noviembre y yo tomé posesión el 6 de febrero de 2012, fueron un par de meses con las navidades por medio. Yo creo que ahora el cambio será en un mes.

–Su marcha no será traumática, usted ya comentó en ocasiones su deseo de volver a la Universidad a dar clase...

– Sí. Yo, tan pronto como me cesen, me incorporaré a la Universidad , yo estoy ahora en servicios especiales, con lo cual volveré a mi departamento y la verdad es que, el momento, pese a la brusquedad por cómo se ha producido, no es malo, porque empezaré el curso trabajando ya, ahora tengo tiempo para preparar las clases y para empezar en septiembre con las asignaturas que me correspondan. Han sido unos años muy buenos, me siento orgulloso de haber trabajado y de haber sacado el país después de lo mal que estábamos.

–¿Qué balance hace de sus más de seis años como subdelegado del Gobierno en Palencia?

–Estoy muy satisfecho con el trabajo. He aprendido muchas cosas, he trabajado cosas muy distintas a las que hacía en la Universidad, he trabajado con gente muy buena, he conocido otras administraciones... La perspectiva con la que se ven las cosas cambia mucho cuando las ves luego desde dentro. Ha sido un trabajo satisfactorio, aunque ha habido momentos buenos y malos, he tenido la suerte de contar con magníficos colaboradores tanto dentro de la Subdelegación como en el resto de organismos de la Administración General del Estado, y por supuesto, con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

–Uno de sus logros sin duda es esa estrecha comunicación y la unión que ha logrado entre las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, entre Policía Nacional y Guardia Civil...

–Es muy importante que trabajen juntos, y conmigo siempre han tenido una muy buena relación. No puede ser de otra forma, porque no vivimos en una isla, esto es cuestión de trabajar todos juntos. Estoy muy contento con ellos porque lo han entendido perfectamente, han pasado tres jefes de Comandancia y tres comisarios y con todos se ha trabajado muy bien.

–Otro gran acierto suyo ha sido el cauce de comunicación abierto con los medios y la cercanía al ciudadano. Su despacho siempre ha estado abierto...

–Es que es nuestro trabajo, lo que tenemos que hacer es dar un servicio, somos un poco la imagen del Gobierno, pero sobre todo somos funcionarios que tenemos que darle servicio a los ciudadanos. El primer trabajo del subdelegado del Gobierno es que la Subdelegación y los representantes de la Administración General del Estado funcionen lo mejor posible. Aquí hemos estado abiertos siempre a cualquier sugerencia, es cierto que no tenemos una varita mágica porque a veces vienen personas que te piden cosas imposibles o que no dependen de ti, pero eso es así. También hemos colaborado con otras administraciones porque a veces nos piden cosas que el ciudadano está un poco desorientado y a lo mejor no sabe que esa cosa depende de la Junta o del Ayuntamiento o la Diputación, y orientarles es importante.

–Su perfil técnico, alejado de las siglas políticas (su afiliación al PP es reciente), parece el idóneo para el puesto...

–La verdad es que la política nunca ha sido mi prioridad, nunca he hecho política. Creo que lo que hay que hacer es servicios a los ciudadanos, independientemente del partido, para eso estamos. Es un puesto político, pero hay que poner por delante de la política al ciudadano.

–¿Qué bagaje personal se lleva de estos años en la Subdelegación?

–Personalmente, han sido unos años de mucho cambio. No tiene nada que ver, el trabajo en la Universidad es otro mundo, con nuestras clases, nuestra investigación, nuestro laboratorio... No conocemos la política, estamos un poco al margen de todas esas cosas, nuestra relación más inmediata es gente joven, con otra inquietudes, y en la Subdelegación es una cosa más de servicio, de funcionamiento diario... Me ha dado una perspectiva distinta del funcionamiento del Estado, de la política, de la provincia. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, y he conocido gente y he vivido situaciones que, de otra forma, no las hubiera vivido. Es verdad que llevo seis años sin apagar el móvil ni una noche y cuando cese, podré hacerlo.

–¿Uno de los momentos más complicados fue ese episodio de las nevadas en febrero de 2015?

–2012 fue un año malo, muy tenso, los ciudadanos estaban muy enfadados, había crispación, los mismo funcionarios nos miraban mal por la paga extra... El problema de las nevadas fue duro, sentimos mucho la pérdida de José María Hernández, pero los periodos malos se olvidan pronto. La mayoría han sido momentos buenos.

–¿Cuáles han sido algunos de esos momentos buenos?

–Ha habido operaciones policiales muy buenas, visitas de los Reyes, la fiesta de la Policía Nacional... Cosas que, cuando salen bien, te dejan buen sabor de boca. El trabajo diario de Policía y Guardia Civil ha sido muy bueno, hay poca delincuencia en Palencia, pero es que hay provincias con igual población que tienen mayores índices. Eso es porque las cosas se hacen bien

–Si hace ejercicio de autocrítica, ¿qué se echa en cara en cuanto a su gestión?

–Podía haber hecho más cosas con la transmisión de lo que se ha hecho desde el gobierno. Nos hemos quedado un poco flojos en comunicación, y entono el 'mea culpa', pero es un fallo que tiene la estructura y también este sistema que nos hemos creado de entidades locales, diputaciones, autonomías, ministerios... Eso hace que el mensaje y el trabajo se diluya y no llegue bien hacia abajo. También me quedan algunas espinitas clavadas en algunas reformas que a veces se han propuesto y no han salido porque o no se podía hacer, o porque desde arriba han estimado que no era el momento.

–¿Qué proyectos se van a quedar el tintero con este cambio de gobierno?

–Veo obras como la del Centro de Exposiciones y Congresos de la Tejera, seis años parada después de una chapuza de proyecto que se hizo y a nadie le ha costado nada. Veo el proyecto de la antigua cárcel, una obra nueva y que esté ya llena de agujeros en la cubierta, de eso habría que pedir responsabilidades. Los proyectos hay que hacerlos y rematarlos bien.

–¿Y qué va a pasar con los proyectos que estaban contemplados en los Presupuestos de 2018?

–La mejora de la A-67 se va a hacer sí o sí, porque está ya presupuestada y adjudicados dos de los cinco tramos. Esa es una obra que ya en su momento se ejecutó con prisas, que se inauguró con prisas en 2009 y ahora pagamos esas consecuencias. La Aguilar-Burgos también es un proyecto que se va a rematar más antes que después. El acceso de la A-67 a Palencia igual sí que va a ir un poquito más despacio, como la alta velocidad Aguilar-Santander. En cuanto al tercer carril de la A-62 en Dueñas, están ya los estudios preliminares y va a salir porque es necesario, siendo además una ruta de mercancías peligrosas, de mucho tráfico...

–Su sustituto tendrá que velar porque se mantengan esos índices de delincuencia tan bajos...

–Sí. Los índices de delincuencia han bajado en los últimos años. Como sigan así, no van a dar a Palencia plazas vacantes que hay en las fuerzas y cuerpos de seguridad. Sí que han subido las estafas por Internet, de tarjetas de créditos y últimamente es un poco preocupantes las denuncias por agresiones sexuales...

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