El teatro en Santa María la Mayor

Los actores durante la representación en la iglesia/EL NORTE
Los actores durante la representación en la iglesia / EL NORTE

El grupo local, A Ninguna Parte Teatro, representan la importancia de la Iglesia de Villamoriel

LUIS ANTONIO CURIELVillamuriel

Los jóvenes actores del grupo local A Ninguna Parte Teatro sorprendieron el pasado sábado con las visitas teatralizadas a la torre de la Iglesia de Santa María la Mayor, en Villamuriel de Cerrato. Una iniciativa que comenzó hace cuatro años y que cada edición aglutina a más público, dispuesto a conocer un poco más su historia local y monumental. Con un guion diferente en cada edición, las visitas teatralizadas son un importante recurso turístico que pretende divulgar la historia del pueblo y de su iglesia parroquial, destacando también la vida de sus personajes más ilustres.

Las visitas se retomarán nuevamente durante los días 10, 11 y 25 de agosto. A Ninguna Parte Teatro ofreció varias representaciones durante la tarde del sábado, colgando el cartel de aforo completo en cada uno de los pases. De hecho, desde el grupo de teatro aseguran que ya tienen varias reservas realizadas para las siguientes jornadas que tendrán lugar en agosto, por lo que algunos grupos han optado por organizar la visita a demanda, una opción que mantienen durante todo el año, aunque en los meses de invierno sólo se lleva a cabo por el templo sin acceso a la torre. «Cada edición intentamos superarnos y contar algún hecho relevante de la historia de Villamuriel. En esta ocasión, nos hemos remontado a la Revuelta Comunera de 1520 y la respuesta ha sido impresionante, lo que nos anima a seguir promoviendo este tipo de iniciativas», comentó Abraham Nieto, director de A Ninguna Parte Teatro.

Las visitas comienzan en la puerta oeste de la iglesia parroquial, que es la más interesante por lo inusual de su traza. Es una puerta doble, con parteluz de gruesa columna que voltea arcos apuntados. En esta primera parada, los visitantes reciben una breve explicación sobre el origen de Villamuriel y la singularidad de su iglesia, una construcción protogótica de comienzos del siglo XIII declarada monumento histórico-artístico desde el 3 de junio de 1931. La portada es singular y sólo se encuentra un tipo de puerta similar en cuanto a su composición en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén.

La visita comienza en el momento presente con una invitación de los actores hacia el público, al que van nombrando para acceder al interior del templo parroquial. Además, entregan anillos y arras a varios miembros del público, para hacerles coprotagonistas de la boda de unos nobles castellanos en Villamuriel que fue interrumpida por la Revuelta Comunera de 1520. El hilo argumental parte de escenas teatralizadas en las que el público participa activamente. Vestuario y decorados retrotraen al público en cada una de las escenas, perfectamente ambientadas en su época. Los primeros hechos representados se sitúan en 1520 con la Revuelta Comunera y enfrentan a los partidarios de la Corona y el Obispado con los nobles y vecinos sublevados contra estas dos instituciones, conocidos popularmente como los comuneros. La representación finaliza con un audiovisual de los hechos históricos de estas fechas, en los que se llevó a cabo la reconstrucción del templo parroquial. Los hechos históricos representados por 'A Ninguna Parte Teatro' permiten visitar toda la torre de la iglesia de Santa María la Mayor. Los visitantes suben los casi 150 peldaños por la escalera de caracol y hacen paradas en los distintos cuartos habilitados para las representaciones de las distintas escenas. La decoración está cuidada con esmero y la recompensa final es el acceso al cuarto del reloj de villa y al campanario, desde donde se divisa todo el pueblo. La monumental torre está adosada al tramo de los pies de la nave del Evangelio y su cuerpo principal es románico, mientras que el cuerpo superior del torreón fue añadido a finales del siglo XVI conforme a una estética herreriana.

Once jóvenes de la localidad visten sus mejores galas para acercar la historia de Villamuriel de Cerrato y la iglesia de Santa María la Mayor a vecinos y visitantes. Una visita guiada y teatralizada que no deja indiferente, en las que se entremezclan el rigor histórico con un toque divertido y ameno en el que cada espectador se convierte, de algún modo, en protagonista de la historia de la localidad.

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