La subida del impuesto al diésel afectará al 64% de los vehículos de la provincia de Palencia

El tubo de escape de un vehículo echa humo junto a la iglesia de San Miguel. /Marta Moras
El tubo de escape de un vehículo echa humo junto a la iglesia de San Miguel. / Marta Moras

Con un eléctrico por cada 4.625 coches en circulación, Palencia ocupa el puesto 37 del país

Marco Alonso
MARCO ALONSO

Aún faltan muchas batallas por librar en la guerra que ha declarado el Gobierno al diésel y una de las más temidas por los conductores es la de la equiparación de la carga impositiva del gasoil y la gasolina. La subida de los impuestos anunciada por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, aún no tiene una fecha de aplicación y la proposición no de Ley para rechazarla no ha salido adelante en el Congreso, por lo que todo hace indicar que los propietarios de los 59.515 vehículos diésel de la provincia deberán rascarse más el bolsillo el próximo año para llenar el depósito.

Entrevista

Palencia cuenta actualmente con 92.494 automóviles dados de alta en la DGT –datos de septiembre–, para los 163.390 habitantes que aparecen en el padrón, es decir un coche por cada dos personas (1,76). Este parque automovilístico se reparte de la siguiente manera: 59.515 turismos repostan gasóleo;32.883 son de gasolina (incluidos los híbridos);61 se mueven con gas licuado de petróleo;20 son eléctricos y los 15 restantes van a gas natural comprimido o licuado, butano, etc. En términos relativos, los enchufables puros apenas representan el 0,02%del total.

Con este escenario, en el que el 64% del parque de vehículos de Palencia funciona con diésel y el 35%, con gasolina, el Gobierno ha lanzado una iniciativa con la que tratará de rebajar el número de vehículos movidos por gasoil: la Ley de Cambio Climático, proyecto legislativo con el que quiere que a partir de 2040 no se puedan matricular nuevos coches diésel o de gasolina. Aún se desconoce cómo se aplicarán las excepciones a este proyecto –que en un principio no afectará a los profesionales cuya actividad dependa de un vehículo–.

En términos relativos los eléctricos suponen el 0,02% del total

Los vehículos eléctricos, hoy en día poco más que una anécdota dentro del parque automovilístico, serán los únicos que puedan venderse en 2040 y circular en 2050. Esta es la aspiración del Gobierno, que quiere colocar a España en primera línea dentro de la transición ecológica de la Unión Europea.

Los vehículos movidos por energías alternativas (VEA) no llegan a representar el 1% del parque móvil palentino, pero parece que los anuncios del Gobierno están cambiando la tendencia del mercado. Las patronales del sector informan que de los 2.018 coches que se han matriculado en los diez primeros meses del presente año en la provincia, el 55,25% son de gasolina (1.115) y el 38,95% de gasóleo (786), lo que deja el 5,80% restante (117 coches) para las motorizaciones alternativas.

Los datos de matriculaciones provinciales agrupan todos los VEA en un solo apartado, mientras que la estadística autonómica permite conocer que los eléctricos no llegan ni a uno de cada diez: 178 de un total de 2.342 VEA matriculados en Castilla y León entre enero y octubre, con los 2.164 restantes, híbridos.

De modo que Palencia, con un coche sin tubo de escape por cada 24.625 automóviles de cualquier tipo en circulación, ocupa en este momento el puesto número 37 del país en lo que respecta a la apuesta eléctrica de sus conductores. Y es que, solo 20 de ellos van al volante de un turismo eléctrico, según los datos de la Dirección General de Tráfico.

Un coche reposta diésel en una gasolinera de Palencia.
Un coche reposta diésel en una gasolinera de Palencia. / Marta Moras

Esa transición energética que pretende instaurar el Gobierno cambiará completamente las calles de los municipios palentinos, que dejarán de acoger en sus aparcamientos vehículos contaminantes para albergar unos turismos que ayudarán a reducir las emisiones nocivas a la atmósfera, pero el precio del cambio será muy elevado para aquellos que tienen en propiedad un vehículo diésel, tal y como asegura el presidente de la asociaciones empresariales de transporte Aempatra, Óscar Baños. «Un trailer gasta una media de entre 4.000 y 5.000 litros al mes. Si al final equiparan el precio del combustible y sumamos la subida de enero, nos vamos a tener que gastar una media de 700 euros más todos los meses en combustible», señaló Baños, que espera que el Gobierno recapacite. «Estamos en diciembre y no sabemos si al final nos van a devolver ese dinero por gasóleo profesional, pero los vehículos con una Masa Máxima Autorizada por debajo de 7.500 kilos no se pueden acoger a esta medida. Tenemos mucha incertidumbre y necesitamos saber ya cómo va a repercutir esto en nuestras vidas», añadió el presidente de Aempatra.

Subida el 1 de enero

Los transportistas tienen muchas incertidumbres, tal y como indica Óscar Baños, pero sí que tienen una certeza: a partir del 1 enero todos los castellanos y leoneses van a pagar 4,8 céntimos más por litro de combustible. El Gobierno quiere que todas las comunidades autónomas apliquen el mismo tipo impositivo en los surtidores y, para igualarlo, ha optado por hacerlo al alza, subiendo los precios en aquellos territorios que hasta ahora mantenían una tributación más benigna, entre los que está incluida Castilla y León desde que se suprimió el denominado céntimo sanitario

El transporte de mercancías se puede ver afectado por la subida, al igual que el de personas, por lo que el presidente de la Unión Palentina De Empresarios de Transporte De Viajeros Upevi, Luis Vallejo, también se mostró muy preocupado. «Si no se nos devuelve este sobrecosto vía gasóleo profesional, el coste sería muy grande para nosotros y para los viajeros, que tendrían que pagar el coste en sus vehículos y, además, en el billete», explicó Luis Vallejo.

El 39% de los turismos matriculados este año en Palencia usan gasoil y el 55%, gasolina

Todas estas medidas, encaminadas a que el mercado gire hacia energías más limpias, tienen como fin sustituir a los vehículos de gasolina y diésel, pero todos los coches movidos por energías alternativas y en especial los eléctricos necesitan al menos tres factores: precios competitivos, mayor autonomía y una red de infraestructuras de suministro con garantías como para tranquilizar al consumidor potencial.

Pero el coche eléctrico está sumido en una especie de círculo vicioso:los compradores no se dejan seducir del todo debido a la escasez de puntos de recarga (sobre todo en ruta), los cuales no experimentan una expansión suficiente porque no hay suficientes coches enchufables para despertar el interés de los instaladores.

A la cola de Europa

Hace unos días, el presidente de Renault España y de la patronal Anfac, José Vicente de los Mozos, recordaba que España está a la cola de Europa en cuota de introducción de vehículos de propulsión alternativa y se refería al apoyo que se ha llevado a cabo durante años en otros países, «que ha redundado en un crecimiento exponencial de la demanda».

Alemania lanzó el año pasado un plan de 1.000 millones de euros para la compra de vehículos eléctricos y el Reino Unido presentó, en julio, uno de 1.500 millones de libras para promover la movilidad de bajas emisiones con ayudas a la compra y a los puntos de recarga. Francia lleva años con un sistema de bonus a los vehículos de bajas emisiones y ayudas adicionales al achatarramiento. «En España, en los últimos siete años, solo se han otorgado 74,5 millones en planes de apoyo al vehículo alternativo», lamentaba De los Mozos.

La transición del vehículo movido por combustible hacia la implantación del coche eléctrico ya ha comenzado y el número de coches diésel parece abocado a bajar en los próximos años, siempre y cuando no cambie la política energética del país. Las matriculaciones de los coches de gasoil han representado el 38,95% del total de este año frente a ese 64% del parque de coches de la provincia, que se mueve actualmente con motorizaciones diésel.

 

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